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Experimentación en bebidas

¿A qué sabe un tulipán? El inédito espumante que nació en el sur argentino

¿A qué sabe un tulipán? El inédito espumante que nació en el sur argentino
González Maldonado creó la Sidra de Hielo y el espumante de tulipanes, en el sur argentino.

Un enólogo argentino convirtió materias primas del sur de nuestro país en bebidas de alta gama y producción limitada. Entre sus desarrollos se destacan una sidra de hielo elaborada con manzanas cosechadas tras las heladas, y un inédito espumante de pétalos de tulipán que comenzó con una pequeña producción de 150 botellas.

El ingeniero agrónomo y enólogo Darío González Maldonado llegó a Chubut en los años 2000 con la idea de quedarse cinco años. Pasaron 26 y su trabajo se extendió por distintos puntos de la Patagonia, desde la Línea Sur de Río Negro hasta Ushuaia. Su búsqueda se concentra en productos de pequeñas cantidades y alto valor agregado, con materias primas regionales y técnicas adaptadas a cada territorio.

Uno de sus desarrollos más particulares es la sidra de hielo, elaborada para Laberinto Patagonia, en El Hoyo. El proceso utiliza variedades de manzana de maduración tardía que se cosechan después de varios días de heladas intensas. La fruta congelada se muele y se prensa, pero el rendimiento resulta muy bajo: de un kilo de manzana se obtienen apenas entre 100 y 120 centímetros cúbicos de mosto concentrado. La fermentación parcial deja una bebida con un elevado nivel de azúcar residual. Para este año, la producción prevista alcanza apenas 1.000 botellas de medio litro.

La otra creación que distingue su trabajo nació en Trevelin a partir de los pétalos descartados durante la cosecha de tulipanes. González Maldonado investigó el desarrollo desde cero y asegura que no encontró antecedentes de fermentos elaborados con esta materia prima. El espumante se produce en una pequeña bodega de El Hoyo mediante una infusión de los pétalos en agua de pozo durante unas 24 horas.

Luego se ajustan la acidez y el azúcar y se realizan dos fermentaciones, la segunda en botella bajo el método tradicional. La primera producción ronda las 150 botellas y el resultado presenta aromas sutiles, un color entre rojo rubí y piel de cebolla y una burbuja pequeña y persistente. “Es un producto sedoso, con un equilibrio perfecto entre el alcohol y la acidez”, describió el enólogo, quien lo define como “elegante y revelador”.

La experimentación continuará con un espumante elaborado íntegramente con frambuesas para una chocolatería de San Carlos de Bariloche, cuya llegada al mercado está prevista para octubre o noviembre. Mientras tanto, González Maldonado mantiene ensayos con vides, manzanas, sidra, olivos, berries y ruibarbo en Ushuaia, además de trabajar con variedades híbridas de vid conocidas como Piwi. Su desafío más ambicioso apunta a producir un espumante con uvas cultivadas en el extremo sur: “Si llego a producir una botella de espumante en Ushuaia, ya no quiero más, me jubilo”, afirmó.