La provincia de Mendoza impulsa la transición hacia una vitivinicultura sostenible. Diversas iniciativas regionales aplican tecnologías de economía circular para procesar los sarmientos y desechos de las bodegas. Este cambio de paradigma deja atrás la tradicional quema a cielo abierto de los restos de poda, una práctica que históricamente provocaba contaminación atmosférica y riesgos de incendios forestales en las zonas rurales.
24 de agosto de 2026
En el departamento de Rivadavia, la empresa EcoPellets & Chips Group encabeza esta transformación con el respaldo técnico del Conicet y el INTI. La firma procesa la madera residual de las vides para fabricar pellets y chips combustibles destinados a calderas industriales. En su fase más reciente, el proyecto sumó la producción de biofertilizantes peletizados, un desarrollo que restituye nitrógeno, fósforo y potasio de forma directa a los suelos productivos.
Por su parte, la agtech Biotek, ubicada en Maipú, aporta soluciones mediante el diseño de sistemas térmicos de biomasa de origen nacional. Sus equipos aprovechan los residuos de la poda, junto con carozos y cáscaras de frutas, para generar el calor necesario en secaderos y plantas conserveras. El esquema de la firma evolucionó hacia la elaboración de abonos orgánicos bajo un modelo de autoabastecimiento que optimiza los costos operativos de las fincas de la zona.
Asimismo, la biorrefinería Dervinsa opera a gran escala en Palmira con el reciclaje de unas 200.000 toneladas anuales de orujo y borras de uva. La planta extrae subproductos de alto valor comercial, utiliza el descarte vegetal para cubrir el 95% de sus requerimientos energéticos y genera 20.000 toneladas de compost. A través de convenios con el Gobierno provincial, la empresa también incorpora restos verdes urbanos para maximizar la producción de biomasa y abono orgánico.
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