La superficie destinada a colza, carinata y camelina alcanzaría las 51.000 hectáreas en la campaña 2026/27. Según el informe del SIBER, el 44% de los lotes presenta una condición muy buena y otro 39% se encuentra en estado bueno, aunque las lluvias y la baja radiación generan dificultades en los cultivos que atraviesan su período crítico.
26 de agosto de 2026
Las brassicáceas, también conocidas como crucíferas, se consolidaron como cultivos de invierno de importancia en Entre Ríos. Para la campaña 2026/27 se proyecta una superficie sembrada de unas 51.000 hectáreas, con la colza como principal cultivo, seguida por la carinata y la camelina. El dato surge del Informe Semanal N° 1245 del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER).
La distribución del área muestra el peso que adquirieron estas alternativas en la agricultura provincial: la colza ocupa unas 29.500 hectáreas, el 57,8% del total; la carinata suma 12.000 hectáreas, equivalentes al 23,5%; y la camelina alcanza 9.500 hectáreas, el 18,7% restante. En cuanto al estado de los cultivos, el 44% presenta una condición muy buena, el 39% buena, el 10% regular y el 7% mala. En conjunto, el 83% se encuentra entre buena y muy buena condición.
El momento del ciclo resulta clave para parte de los lotes. La colza y la carinata atraviesan las etapas de floración y desarrollo de frutos, conocidas como silicuas, que coinciden con su período crítico. La camelina, en tanto, se encuentra en formación de roseta y comienzo de floración.
Desde la Red de Colaboradores de Bolsacer señalaron que las lluvias frecuentes, la elevada humedad, los sectores con encharcamiento y la menor disponibilidad de radiación afectan sobre todo a los cultivos que atraviesan las etapas de mayor sensibilidad. Entre los efectos observados aparecen una menor fijación de silicuas, aborto de flores y frutos y menor polinización por una reducción de la actividad de las abejas. “La condición general es predominantemente muy buena y buena”, resume el reporte.
Además de su aporte como cultivos comerciales, las brassicáceas cumplen funciones dentro de la rotación agrícola. Su rápido crecimiento invernal ayuda a cubrir el suelo y competir con malezas, mientras que sus raíces profundas favorecen la infiltración del agua y contribuyen a mejorar la estructura de los suelos. También pueden aportar beneficios vinculados a la biofumigación natural y tienen demanda para la producción de aceites y biocombustibles.
Ante las condiciones de humedad, en algunos lotes se aplicaron fungicidas e insecticidas de manera preventiva. La evolución del clima y el desarrollo de los cultivos serán determinantes para definir el resultado final de una campaña que proyecta una superficie histórica para estas especies en Entre Ríos.
Detalles de cada cultivo
Colza / Canola: Es la oleaginosa invernal más conocida (Brassica napus), de doble propósito para aceite comestible y biodiesel. En Entre Ríos se siembra en mayo-junio y se cosecha en octubre, con rindes de 1.800 a 2.400 kg/ha, y es muy valorada como antecesora de soja de segunda por liberar el lote temprano, aunque es la más exigente en fertilidad.
Carinata: Es la mostaza etíope (Brassica carinata), una colza más alta y rústica de uso 100% industrial para combustible de aviación sostenible (SAF). No es apta para consumo humano y se produce bajo contrato con empresas que proveen la semilla y aseguran la compra. Es más tolerante a sequía y suelos pobres que la colza y está creciendo fuerte en la provincia por su buen control de malezas.
Camelina: Conocida como falso lino (Camelina sativa), es la más pequeña y rústica de las tres, también destinada a biocombustibles y alimentación animal. Su gran ventaja es el ciclo ultracorto de 90 a 110 días, que permite sembrarla tarde y cosecharla muy temprano para una soja de primera. Con muy bajos insumos, rinde entre 800 y 1.500 kg/ha y es la que mejor se adapta a ambientes marginales del norte entrerriano.
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