La vivienda modular llegó dentro de un contenedor, tiene 72 metros cuadrados y fue elegida como alternativa frente al elevado costo y los tiempos de la construcción tradicional. La experiencia despertó interés por este tipo de soluciones habitacionales, ya que si bien se las conoce, no se habían instalado aun en esta zona del país.
30 de junio de 2026
La necesidad de dejar la vivienda que alquilaban en un plazo de seis meses llevó a una familia de la ciudad de Santa Fe a tomar una decisión poco habitual en Argentina: importar una casa prefabricada desde China. El proyecto, que comenzó como una búsqueda para resolver una urgencia habitacional, terminó convirtiéndose en un caso que despertó interés por las viviendas modulares como alternativa a la construcción tradicional.
La protagonista de la historia es Leticia Leites, quien junto a su familia ya contaba con un terreno propio donde pensaban construir una casa de material. Sin embargo, los costos y los plazos de obra los llevaron a buscar otra opción. Tras evaluar distintas propuestas nacionales, decidieron adquirir una vivienda fabricada en China, que llegó al país dentro de un contenedor marítimo.
La casa posee 72 m2, distribuidos en tres dormitorios, un baño y una cocina integrada, y arribó prácticamente terminada, con instalaciones eléctricas y sanitarias listas para conectar y el mobiliario básico ya instalado. La estructura está construida en acero y revestida con paneles de fibra de bambú, materiales que, según el fabricante, permiten una vida útil estimada de unos 30 años.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la rapidez del montaje. Una vez que el módulo llegó al terreno, la estructura pudo desplegarse en aproximadamente una hora, mientras que las tareas de conexión y terminaciones demandaron cerca de una semana. Debido a las características del lote, familiares y amigos colaboraron en la instalación utilizando una estructura especialmente adaptada para el despliegue.
Una alternativa más económica
Según explicó Leites en una entrevista concedida a Radio 2 de Rosario, la diferencia de costos fue determinante para inclinar la balanza. Mientras que construir una vivienda tradicional implicaba una inversión cercana a los 1.400 dólares por m2 y las casas modulares fabricadas en Argentina rondaban entre 1.000 y 1.200, la opción importada tuvo un costo aproximado de 700 dólares por m2.
La inversión total alcanzó los 50.000 dólares, monto que incluyó la fabricación, el transporte marítimo, la importación, el despacho aduanero y la instalación de la vivienda.
Aunque el objetivo de la familia sigue siendo construir en el futuro una casa tradicional, destacan que esta solución les permitió dejar de pagar alquiler y contar rápidamente con una vivienda propia. Además, al tratarse de una estructura modular, puede desmontarse y trasladarse a otro terreno si fuera necesario.
Un sistema que comienza a ganar interés
Si bien la importación de viviendas completas aún es poco frecuente en Argentina y requiere cumplir distintos trámites técnicos y aduaneros, el caso refleja el creciente interés por los sistemas de construcción industrializada, impulsados por el aumento de los costos de obra y la necesidad de reducir los tiempos de ejecución.
Especialistas del sector sostienen que las viviendas modulares representan una alternativa cada vez más considerada por quienes ya disponen de un terreno y buscan acceder a una solución habitacional en plazos significativamente menores que los de una construcción convencional.
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