Policiales

Lo que dejaron las elecciones en Norteamérica Los discursos de asunción en EE. UU.: ¿una nueva conversación política?

Lo que dejaron las elecciones en Norteamérica Los discursos de asunción en EE. UU.: ¿una nueva conversación política?
Gina Hinojosa, la nueva gobernadora de Texas, y la frase de su abuela "no te dejes".

Hay noches en que la política parece reducida a números, encuestas y consignas. Y hay otras —más raras, más memorables— en que vuelve a parecerse a lo que debería ser: un relato colectivo sobre quién somos y cómo queremos vivir juntos. La noche del 3 de noviembre, en Estados Unidos, tuvo algo de esto último.

Un senador electo por Texas habló de amor; la primera gobernadora latina del estado evocó a su abuela; el primer hombre abiertamente gay elegido para el Senado agradeció a su esposo; y el primer musulmán que llegará a la cámara alta contó la historia de su familia inmigrante. Sin duda estamos antes un cambio de época, al menos en EE.UU. ¿Inaugurará esto una nueva conversación pública a escala global?

Los estadounidenses votaron en las elecciones de medio término, a mitad del segundo mandato de Donald Trump, y, tras un escrutinio histórico, los demócratas recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso. Pero más allá del resultado, varios ganadores usaron su discurso para responder, no con más agresividad, sino con historias personales, a una campaña marcada por la discriminación y los ataques.

Talarico y la política del amor en Texas

Texas no elegía a un demócrata para el Senado desde 1988, y el partido no ganaba un cargo a gobernador desde 1994. La banca estaba en manos de John Cornyn, quien perdió la interna republicana frente al fiscal general Ken Paxton. James Talarico le ganó a Paxton tras una campaña en la que este lo presentó como un radical que amenazaba el modo de vida texano.

En Austin, Talarico no habló tanto de programas como de principios. Centró su discurso en una sola idea: el amor como respuesta a la división, y la explicó con pasajes de las Escrituras. Para él, la fractura que pesa sobre Estados Unidos no es tanto ideológica como económica y moral: separa a los de arriba de los de abajo. Acusó a los multimillonarios que controlan las redes sociales y los medios, y a buena parte de la clase política, de mantener a los estadounidenses enojados entre sí mientras se recortan fondos para escuelas y salud.

A eso contrapuso un gesto concreto: los 60.000 voluntarios que llevaron agua embotellada a Sand Branch, una comunidad al sur de Dallas que vive sin agua corriente. A quienes no lo votaron les prometió que también será su senador. En un estado históricamente conservador, Talarico convirtió una idea casi ingenua en apariencia —el amor como práctica política— en el eje de su victoria.

Hinojosa y las palabras de su abuela en Texas

Esa misma noche, Texas eligió a su primera gobernadora latina. Gina Hinojosa, criada en Brownsville, en el Valle del Río Grande, le ganó al republicano Greg Abbott y terminó con tres décadas de dominio republicano sobre la gobernación.

Frente a sus seguidores, también en Austin, Hinojosa no habló primero de cifras ni de estrategias. Habló de su abuela, que solía decirle: “No te dejes”. Tradujo esa frase al inglés como saber lo que uno vale y pelear por ello, y recordó que muchas latinas de Texas crecieron escuchando algo similar de sus madres y abuelas.

Dijo que, este año, esa enseñanza se hizo carne, y que con ella lograron cambiar el estado. Se presentó como una niña del Valle que llegaba a ser gobernadora y prometió estar al servicio de todos los texanos, más allá de su partido. Así, un consejo familiar dicho en español, en medio de un discurso en inglés, llegó a la celebración del triunfo. No fue solo un gesto de identidad: fue una declaración de que el poder puede tener memoria.

Pappas y el agradecimiento a su esposo en New Hampshire

En New Hampshire, la banca quedó libre por el retiro de la senadora Jeanne Shaheen, y los republicanos la disputaron con el exsenador John E. Sununu, hijo y hermano de exgobernadores del estado. La ganó el diputado Chris Pappas, primer hombre abiertamente gay elegido para el Senado de Estados Unidos.

Habló en el Puritan Backroom, el restaurante familiar de Manchester, y dedicó buena parte de sus palabras a su esposo, Vann Bentley, con quien se casó en 2023. Durante la campaña, un comité de acción política afín a los republicanos había difundido avisos que cuestionaban el relato de Pappas sobre su relación y vinculaban sus votos en el Congreso con el trabajo de Bentley.

Bentley lo acompañó en el escenario mientras recibía su agradecimiento. Cuando el público lo ovacionó, el senador electo bromeó con que el candidato equivocado había estado en la boleta. Dijo que, ganara o perdiera, se consideraba el hombre con más suerte porque está casado con el hombre que ama, y que el amor se había impuesto a los ataques negativos y las mentiras. El matrimonio que había sido blanco de aquellos avisos fue, precisamente, lo que eligió mostrar al ganar.

El-Sayed y su historia de hijo de inmigrantes en Michigan

En Michigan, el retiro de Gary Peters dejó libre otra banca en un estado donde ningún republicano ganaba una elección al Senado desde 1994. Abdul El-Sayed le ganó al exdiputado Mike Rogers, tras una campaña en la que Trump y el senador Ted Cruz lo llamaron “yihadista”, y que la cadena Al Jazeera describió como cargada de retórica islamófoba.

En Detroit, ya en la madrugada del miércoles 4, se presentó como hijo de inmigrantes egipcios, criado por su padre y su madrastra, y contó que, en los viajes a la tierra de su familia, vio las diferencias en la esperanza de vida que lo llevaron a ser médico.

Con esa historia respondió a los ataques contra su religión. Les habló a los padres a quienes les costó explicarles a sus hijos por qué el presidente se burla de alguien por su nombre o por su forma de rezar, y le reprochó a Rogers haber elegido el odio mientras Michigan elegía la esperanza.

A Trump le dijo que sabe que tuvo problemas con su nombre —lo llamó “Mohamed” durante toda la campaña— y que, después de que el vicepresidente JD Vance, quien en agosto lo había calificado de “malvado”, le tome juramento en enero, podrá llamarlo simplemente “senador”. El hijo de aquellos inmigrantes será el primer musulmán en el Senado de Estados Unidos.

Una nueva conversación política

Estos cuatro discursos, más allá de las diferencias entre sus protagonistas, comparten algo esencial: cambian la conversación pública. Talarico habla de amor y comunidad; Hinojosa, de herencia y pertenencia; Pappas, de dignidad y amor propio; El-Sayed, de origen, fe y esperanza. En un contexto de campañas duras, ataques personales y retórica divisiva, eligieron responder no con más odio, sino con relatos que humanizan.

Queda por ver si esta nueva conversación pública —más inclusiva, más empática, más cercana a las vidas reales de la gente— logra trascender el ciclo electoral y transformar la manera de hacer política, primero en Estados Unidos, y luego en el mundo. Por ahora, estas voces marcan un antes y un después, habrá que esperar cuáles son los efectos profundos del cambio y cuál es la tarea que llevan a cabo una vez en sus funciones.