León XIV llegó a Uruguay este viernes 6 de noviembre, tras aterrizar en Montevideo procedente de Roma, en el inicio de una gira de 12 días por Sudamérica que incluirá también Argentina y Perú. Tras su arribo a Carrasco, el pontífice mantuvo encuentros protocolares y religiosos en la capital uruguaya, donde pasó la noche antes de emprender el traslado a Paysandú. El sábado por la mañana viajó a esta ciudad, donde lo esperaba una multitud para la primera misa de su visita regional.
7 de noviembre de 2026
La visita adquirió un significado particular por la geografía. Paysandú y Colón están unidas por el Puente Internacional General Artigas, una obra que, más allá de su función vial, se convirtió en el símbolo central del discurso papal. Numerosos argentinos cruzaron ese puente —y también el paso de Salto Grande— en un viaje relámpago para participar de la jornada, mientras las autoridades habilitaron operativos especiales en los cruces fronterizos desde la tarde del viernes.
Una jornada histórica
León XIV llegó al aeropuerto de Paysandú a las 9.38, tras despegar desde Carrasco a las 8.34. Después se trasladó al Parque París Londres, donde una multitud lo esperaba pese a una mañana nublada, ventosa y fría, con lluvia que amainó poco antes de su arribo.
El pontífice recorrió el predio en papamóvil y fue recibido con ovaciones sobrias por los fieles congregados en la explanada. La misa comenzó a las 10.23 y se extendió por poco más de una hora.
“Esta es la primera misa que celebro en tierra uruguaya, gracias por estar aquí”, dijo León XIV al iniciar la celebración, ante una concurrencia estimada en unas 40.000 personas. La cifra incluyó a peregrinos de distintas regiones de Uruguay, Argentina y Brasil.
Un mensaje anclado en el territorio
La homilía tuvo una fuerte carga simbólica, construida a partir de tres elementos propios de la región: el puente, los palmares y el mate. El papa los presentó como claves para reflexionar sobre “el tesoro de la fe” y la misión que, según dijo, se confía a los fieles.
León XIV recordó los inicios de la evangelización en la zona del Río de la Plata y afirmó que aquellos primeros evangelizadores “transmitieron con gozo la buena noticia del Evangelio”. También hizo referencia al beato Jacinto Vera, primer obispo de Uruguay y beatificado en 2023, cuya imagen se destacaba sobre el altar.
Pero fue la referencia al Puente Internacional General Artigas la que marcó el tono del mensaje. “En esta ciudad se encuentra el Puente Internacional General Artigas, que une Paysandú con la localidad entrerriana de Colón. No es difícil imaginar los beneficios que genera un puente. Por eso, qué importante es ser constructores de puentes, esa es la vocación a la que todos estamos llamados”, expresó.
La imagen no fue casual. En un contexto regional marcado por la circulación constante de personas, bienes e ideas entre ambos países, el papa convirtió una infraestructura concreta en una metáfora espiritual y social: la necesidad de tender lazos, acercar orillas y evitar que las diferencias se transformen en muros.
Palmares, mate y comunidad
El pontífice también evocó los palmares, otro emblema natural de la zona. “Las palmeras no crecen aisladas, no están solas ni distanciadas. Así también la Iglesia es una comunidad”, señaló, trasladando una imagen del paisaje local al terreno de la vida comunitaria y la fe.
Y luego llegó la referencia más cercana para muchos de los presentes: el mate. “Finalmente me refiero al mate, esa bebida tan típica de Sudamérica, cuyo significado ustedes pueden explicar mejor que yo. Hasta Roma ha llegado el mate. Es signo de familiaridad, amistad, encuentro. Nos enseña a compartir y estar juntos”, dijo.
La mención generó una identificación inmediata entre los fieles, especialmente entre los argentinos que cruzaron el río para estar allí. El mate, que en la región es mucho más que una infusión, fue presentado por el papa como un símbolo de lo que su mensaje buscaba transmitir: compartir, estar juntos y “estrechar lazos que nos unen y nos hermanan”.
“Los animo a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo, sean puentes. Sean comunidad fraterna. Sean comunidad orante. Cristo cuenta con ustedes”, concluyó León XIV.
Después de la misa
Finalizada la celebración, el papa se dirigió a la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, en el centro de Paysandú. Durante el trayecto fue saludado por cientos de personas que se acercaron a las calles para verlo pasar.
En la basílica mantuvo un encuentro de carácter íntimo, cerrado al público, y luego dirigió unas palabras a quienes aguardaban su salida desde la puerta de la catedral. Allí reiteró ideas centrales de su mensaje: “Creemos en un solo Dios. Creemos que la paz es posible y queremos construir la paz”, afirmó.
Cerca de las 12.15, León XIV emprendió el regreso al aeropuerto. El avión despegó a las 12.41 y aterrizó en Carrasco a las 13.31, desde donde continuó con su agenda en Montevideo.
Según el itinerario previsto, el pontífice visitará Florida este domingo, donde celebrará otra misa multitudinaria, y luego seguirá su camino hacia Buenos Aires, Córdoba y Luján, antes de partir hacia Perú. La gira, que se extenderá hasta el 17 de noviembre, marca la primera visita de León XIV a Sudamérica desde su elección y deja abierta la expectativa sobre el impacto de su mensaje en una región marcada por la diversidad, la desigualdad y los desafíos sociales.
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