El Ministerio de Salud de la Nación incorporó la vacuna hexavalente acelular al Calendario Nacional de Vacunación mediante la Resolución 1567/2026. La medida regirá para los niños nacidos a partir del 1° de enero de 2028 y permitirá proteger contra seis enfermedades con una sola inyección, en lugar de dos vacunas separadas.
3 de noviembre de 2026
La nueva formulación será gratuita y obligatoria, y reemplazará la aplicación simultánea de la vacuna pentavalente y la antipoliomielítica inactivada (IPV) durante los primeros meses de vida. El objetivo es simplificar el esquema, reducir las oportunidades perdidas de vacunación y facilitar la organización de los vacunatorios.
Qué protege la vacuna hexavalente
La hexavalente reúne en una sola dosis protección contra difteria, tétanos, tos convulsa o coqueluche, hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo b (Hib).
Estas enfermedades pueden provocar complicaciones graves en la primera infancia. La difteria afecta las vías respiratorias y puede generar lesiones cardíacas y neurológicas; el tétanos provoca contracciones musculares intensas; la tos convulsa puede causar pausas respiratorias y neumonía en lactantes; la hepatitis B puede volverse crónica; la poliomielitis puede dejar parálisis irreversibles; y las infecciones por Hib pueden derivar en meningitis, neumonía o sepsis.
Cómo cambia el esquema
Actualmente, los bebés reciben la pentavalente y la IPV por separado a los 2, 4 y 6 meses. Luego reciben un refuerzo de pentavalente entre los 15 y 18 meses y otro de IPV a los 5 años.
Con la hexavalente, los niños nacidos desde 2028 recibirán una única inyección a los 2, 4 y 6 meses, más un refuerzo entre los 15 y 18 meses. De esta manera, las nueve aplicaciones que hoy se necesitan para cubrir esas seis enfermedades se reducirán a cuatro.
Además, quienes completen el nuevo esquema ya no necesitarán el refuerzo contra la poliomielitis a los 5 años, porque esa protección quedará incluida en el refuerzo de la hexavalente.
A quiénes alcanza el cambio
La vacuna hexavalente se aplicará exclusivamente a los niños nacidos a partir del 1° de enero de 2028. Quienes nazcan hasta el 31 de diciembre de 2027 continuarán y completarán el esquema vigente con pentavalente e IPV, según las edades e intervalos establecidos.
La medida tampoco modifica la dosis de hepatitis B que se aplica al nacer ni las demás vacunas obligatorias del calendario.
Qué significa “acelular”
La hexavalente incorpora un componente acelular contra la tos convulsa. A diferencia de las formulaciones tradicionales, que usan bacterias completas inactivadas, las vacunas acelulares contienen antígenos purificados de Bordetella pertussis, capaces de estimular la respuesta inmunitaria.
En términos generales, estas formulaciones producen menos reacciones frecuentes —como fiebre, dolor o hinchazón en el lugar de la aplicación— que las vacunas de células enteras. Sin embargo, la protección que generan contra la tos convulsa puede durar menos tiempo que la de las formulaciones tradicionales.
En Argentina, la hexavalente ya se utilizaba en un grupo específico de bebés prematuros: los nacidos antes de las 37 semanas de gestación y con peso inferior a 1.500 gramos. En esos casos, uno de los objetivos era reducir el riesgo de reacciones adversas asociadas a la vacunación con pentavalente.
Por qué se implementará en 2028
La incorporación recién comenzará en 2028 porque las dosis necesarias para 2027 ya fueron licitadas y adjudicadas. El Ministerio de Salud anticipó que elaborará lineamientos técnicos para la implementación, incluidos criterios para esquemas incompletos, aplicaciones previas con distintas formulaciones o situaciones que requieran indicaciones especiales.
La decisión fue recomendada por la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), que evaluó la evidencia científica disponible, las recomendaciones internacionales y la experiencia de otros países.
Un avance para las familias y el sistema sanitario
Las vacunas combinadas permiten proteger contra varias enfermedades con una sola aplicación, lo que simplifica las visitas al vacunatorio y puede mejorar la adherencia al calendario.
Para Laura García Alonso, médica pediatra y coordinadora de vacunas de Helios Salud, el beneficio principal será la simplificación: en lugar de recibir dos inyecciones a los 2, 4 y 6 meses, los bebés necesitarán una sola en cada una de esas instancias. “Se trata de simplificar la vacunación, para aumentar la adherencia, sin disminuir la protección”, resumió.
La reducción de aplicaciones también puede beneficiar a los equipos sanitarios, al disminuir las oportunidades perdidas de vacunación y mejorar la organización de los vacunatorios. Aun así, el impacto sobre las coberturas dependerá del acceso a los servicios de salud, la disponibilidad de dosis y la continuidad de los controles pediátricos.
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