Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado registrado cayó un 3% en la provincia, frente al 4,2% a nivel nacional. La actividad agroindustrial y las políticas de incentivo a las inversiones aparecen entre los factores que explican la diferencia. Sin embargo, el período dejó 4.161 puestos de trabajo menos en el territorio entrerriano.
2 de noviembre de 2026
Entre Ríos registró una contracción del empleo privado formal inferior a la del promedio nacional durante los últimos 32 meses. Según un relevamiento de Politikon Chaco, elaborado sobre datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 la provincia perdió el 3% de sus trabajadores asalariados registrados del sector privado, mientras que la caída en el país alcanzó el 4,2%.
La diferencia fue de 1,2 puntos porcentuales. En julio de este año, Entre Ríos contabilizó alrededor de 135.000 trabajadores registrados en el sector privado. No obstante, el balance del período arroja una pérdida de 4.161 puestos de trabajo, un dato que refleja las dificultades que todavía enfrenta el mercado laboral provincial.
En este escenario, la diversificación de la matriz productiva entrerriana, con un importante componente agroindustrial y actividades vinculadas al agregado de valor, aparece como uno de los elementos que permiten amortiguar el impacto de la retracción económica nacional. A esto se suman las herramientas provinciales de incentivo a la inversión, reducción de costos tributarios y acompañamiento a las empresas.
Durante su participación en la Ronda de Negocios RIGI, en Rosario, el gobernador Rogelio Frigerio planteó la necesidad de que las empresas entrerrianas aprovechen las oportunidades de inversión que generan los sectores minero y energético. En ese sentido, advirtió que las firmas metalúrgicas, metalmecánicas, logísticas, de transporte y de servicios pueden encontrar nuevos espacios de actividad.
"Es muy importante no perder esta oportunidad", sostuvo el mandatario, quien también remarcó que "el derrame no es automático, hay que construirlo". La definición apunta a la necesidad de generar vínculos entre las grandes inversiones y los proveedores locales para que sus efectos alcancen al entramado productivo provincial.
El RINI y los beneficios tributarios
Entre las herramientas que impulsa la Provincia se encuentra el Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI). De acuerdo con el último balance oficial, difundido el 19 de octubre, el programa reúne 180 proyectos elegibles, con inversiones comprometidas por 266,75 millones de dólares y una proyección de 2.930 puestos de trabajo directos.
El 77% de las iniciativas corresponde a ampliaciones de empresas que ya funcionan en Entre Ríos, mientras que el 23% restante comprende nuevos emprendimientos. Los proyectos incluyen incorporación de equipamiento, ampliación de instalaciones y mejoras en la capacidad productiva. Las cifras de empleo corresponden a las previsiones asociadas a esas inversiones y no a puestos de trabajo ya creados.
El régimen contempla, según las condiciones de cada proyecto, exenciones de hasta el 100% en impuestos provinciales, reintegros energéticos y herramientas de garantía para facilitar el acceso al financiamiento.
A estos beneficios se suma el esquema de Ingresos Brutos para la actividad industrial. Para 2026, el tratamiento informado por la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) establece la exención para empresas con ingresos de hasta 1.430 millones de pesos; una alícuota del 1% para el tramo siguiente, hasta los 5.200 millones, y del 1,5% para los ingresos que superen ese monto.
El desafío de recuperar los puestos perdidos
La menor caída del empleo privado registrado en Entre Ríos respecto del promedio nacional constituye un dato diferencial, pero no modifica el saldo negativo del período. Los 4.161 puestos de trabajo perdidos muestran que la provincia también enfrenta las consecuencias del contexto económico y de la retracción de distintas actividades productivas, comerciales y de servicios.
El desafío para los próximos meses será que los proyectos de inversión anunciados se traduzcan en actividad efectiva, mayor demanda de proveedores y nuevos empleos. La evolución de la matriz agroindustrial y el alcance de los incentivos provinciales serán factores centrales para evaluar si la diferencia registrada frente al promedio nacional puede sostenerse y convertirse en una recuperación del trabajo privado.
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