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Elecciones de medio mandato en EE.UU.: qué se vota este martes y por qué es importante a escala global

Elecciones de medio mandato en EE.UU.: qué se vota este martes y por qué es importante a escala global
El martes por la noche se conocerán los resultados.

Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre sus elecciones de medio mandato, conocidas como "midterms". Los votantes definirán el control del Congreso, 36 gobernaciones y miles de cargos locales, con consecuencias directas sobre los dos últimos años del mandato de Donald Trump, y por lo tanto, a nivel global.

Los republicanos llegan a la elección con la Casa Blanca, una mayoría de 53 a 47 en el Senado y una ventaja estrecha en la Cámara de Representantes. Para los demócratas, el objetivo es recuperar al menos una de las dos cámaras y frenar la agenda legislativa del oficialismo; para los republicanos, consolidar su control y ampliar su poder territorial.

Qué se vota exactamente

En las midterms se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes: los 435 escaños, que se distribuyen por distritos y se eligen cada dos años. El partido que obtenga al menos 218 escaños controlará la Cámara.

También se renuevan 35 de los 100 escaños del Senado, incluidas elecciones especiales en Florida y Ohio. Los republicanos defienden 22 de esos 35 lugares y los demócratas 13, un mapa que teóricamente ofrece más oportunidades de avance a la oposición.

Además, 36 estados eligen gobernador, mientras que casi todos los estados votan legislaturas locales. También habrá referendos y medidas de votación popular en distintos estados, sobre temas que pueden incluir impuestos, derechos civiles, salud, vivienda o políticas penales.

Qué se juega en estas elecciones

El resultado definirá si Trump tendrá un Congreso favorable durante la segunda mitad de su mandato o si deberá negociar con una oposición con mayor poder de bloqueo. Una Cámara o un Senado en manos demócratas permitiría frenar leyes, impulsar investigaciones y condicionar nombramientos y presupuesto.

Las gobernaciones también son centrales: los gobernadores administran la respuesta ante emergencias, salud, educación, transporte y seguridad, y tienen un papel relevante en la organización de las elecciones estatales.  

Históricamente, el partido del presidente suele perder bancas en las midterms. En 2018, durante el primer mandato de Trump, los republicanos perdieron la Cámara; en 2022, con Joe Biden en la Casa Blanca, los republicanos recuperaron esa cámara, aunque con una mayoría más ajustada de lo esperado.

Cómo es el mecanismo de votación

Las elecciones estadounidenses no son una votación nacional única como en la mayoría de los países: cada estado organiza su propio proceso, con reglas propias de inscripción, identificación, votación anticipada, voto por correo y escrutinio.

En la Cámara, cada distrito elige un representante. En el Senado, cada estado elige a sus senadores por períodos de seis años, por lo que solo una parte de la cámara se renueva en cada elección.

Para las gobernaciones, cada estado elige a su mandatario según su propio calendario. Por eso, el martes habrá boletas muy distintas según la localidad: algunos votantes elegirán solo congresistas y autoridades locales, mientras que otros también definirán gobernador, legisladores estatales y referendos.

Qué pasa el martes

El martes 3 de noviembre es el Election Day, el día de la votación presencial. Los primeros comicios cierran a las 18 del horario de la costa este de Estados Unidos, mientras que otros estados cierran más tarde por diferencia horaria.

La votación anticipada ya estuvo abierta durante semanas en la mayoría de los estados, ya sea de manera presencial o por correo. Por eso, una parte importante de los votos ya fue emitida antes del día de la elección.

Los primeros resultados suelen conocerse la misma noche, pero el control de la Cámara puede demorar varios días, especialmente si hay distritos ajustados o si los votos por correo requieren un procesamiento más lento.

Cómo funciona el voto por correo

Otra diferencia con la mayoría de los países democráticos es que todos los estados tienen alguna forma de voto por correo o voto ausente, pero las reglas varían. En 29 estados cualquier votante habilitado puede solicitarlo sin necesidad de justificar el motivo; en 13 estados se exige una excusa, como enfermedad, discapacidad, viaje o servicio militar.

Por último, ocho estados utilizan un sistema de votación mayoritariamente por correo: todos los electores habilitados reciben su boleta por correo de manera predeterminada.

Una vez completada, la boleta debe firmarse en el sobre y devolverse por correo, en una urna habilitada o personalmente ante la autoridad electoral. En la mayoría de los estados se verifica la firma contra la registrada en el padrón; si falta o no coincide, la boleta puede ser rechazada.

Los plazos también difieren. En 35 estados, las boletas enviadas por correo deben llegar antes del cierre de los comicios; en 15 estados y Washington D.C., alcanza con que estén postmarkadas —selladas por el correo— el día de la elección y lleguen dentro de un plazo posterior establecido.

Cómo vienen las encuestas

Los sondeos nacionales muestran una leve ventaja demócrata en la llamada generic ballot, la pregunta que mide a qué partido se le daría el voto para el Congreso. Un promedio actualizado al 1 de noviembre ubica a los demócratas en 50,6% y a los republicanos en 42,4%, con una diferencia de 8,2 puntos.

Esa ventaja se traduce en proyecciones que dan a los demócratas una leve posibilidad de recuperar la Cámara: un modelo sitúa a los demócratas en 230 escaños y a los republicanos en 205, aunque con un rango de incertidumbre amplio.

En el Senado, el mapa es más favorable para los republicanos, que defienden menos bancas en riesgo. Aun así, hay estados clave que pueden definir el equilibrio de la cámara, como Ohio, Florida, Texas, Georgia, Iowa, Maine, Carolina del Norte y Louisiana.

Las encuestas nacionales no predicen automáticamente el resultado: el sistema de distritos, la participación, la votación anticipada y las particularidades de cada estado pueden modificar el mapa final. Por eso, la noche del martes podría definir rápidamente algunas gobernaciones, mientras que el control del Congreso podría demorar varios días en conocerse.

Qué puede cambiar para Argentina y para el mundo

El resultado puede influir en la política comercial, financiera y de seguridad global de Estados Unidos. Un Congreso dividido podría limitar la capacidad de la Casa Blanca para aprobar nuevos aranceles, paquetes de gasto, sanciones o acuerdos comerciales, mientras que una mayoría republicana ampliada facilitaría impulsar medidas más agresivas de protecciónismo y presión económica.

Para Argentina, las decisiones de Washington importan por varios frentes: el acceso a financiamiento internacional, las políticas del Fondo Monetario Internacional, las relaciones comerciales y la posibilidad de negociar acuerdos bilaterales o reducciones arancelarias. Un Congreso más dividido podría generar mayor incertidumbre sobre la continuidad de los apoyos financieros y las políticas comerciales de Estados Unidos.

También está en juego la postura estadounidense frente a la guerra en Ucrania, Medio Oriente, China y los grandes flujos de inversión global. Una mayoría republicana reforzada podría profundizar políticas más nacionalistas y proteccionistas; una oposición con mayor poder legislativo podría obligar a la Casa Blanca a negociar y moderar algunas de esas decisiones.

Para los mercados, la elección puede afectar el dólar, las tasas de interés, los precios de las materias primas y la volatilidad financiera. Ese impacto llega de manera indirecta a Argentina, cuya economía depende de la evolución del tipo de cambio, el financiamiento externo y las condiciones globales de crédito

En definitiva, cualquiera sea el resultado, las consecuencias serán significativas a nivel global, en un momento especialmente álgido política y socialmente , con conflictos serios en casi todos los continentes.