Jóvenes

Premio Internacional

Una bioingeniera formada en Oro Verde es finalista de los premios "Nature" a mujeres científicas

Una bioingeniera formada en Oro Verde es finalista de los premios "Nature" a mujeres científicas
Victoria Peterson, formada en Entre Ríos, va por otro reconocimiento internacional

Victoria Peterson estudió en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), la primera del país en dictar Bioingeniería, y diseña sistemas que leen la actividad eléctrica del cerebro para la rehabilitación de personas con discapacidad motriz. Su trabajo fue reconocido por la prestigiosa Revista Nature y es finalista, entre decenas de mujeres científicas del mundo.

A fines de septiembre se conoció que esta bioingeniera recibida en 2013 en la Facultad de Ingeniería de la UNER, en Oro Verde, es una de las ocho finalistas internacionales de los Nature Awards Inspiring Women in Science, en la categoría de logros científicos.

La facultad en la que estudió Victoria nació en 1984 con la carrera de Bioingeniería, pionera en la Argentina y en Latinoamérica, cuya primera promoción de ocho graduados, egresó en 1992. Entre 2016 y 2020, Peterson volvió a esas aulas como ayudante de cátedra. Su hermana, Virginia Peterson, también es bioingeniera egresada de la misma facultad.

Qué reconoce el premio

Los Nature Awards distinguen a investigadoras de todo el mundo y a quienes impulsan a más mujeres y jóvenes hacia las carreras científicas. En la categoría de Peterson se evalúa una contribución excepcional y demostrable al conocimiento científico. También pesan los desafíos personales o profesionales que haya atravesado la candidata, y lo que haya hecho para que más jóvenes se acerquen a la ciencia.

El concurso entrega un premio de 50.000 dólares en cada categoría y dos menciones de 5.000 dólares, y cubre el viaje y el alojamiento para asistir a la ceremonia en Londres o Nueva York. Las preseleccionadas tienen un perfil en el sitio de los premios y acceso a una comunidad de mentorías y contactos profesionales.

El calendario oficial prevé anunciar a las ganadoras en los próximos días, aunque la nominación en sí misma es un reconocimiento muy importante.

Cómo funciona una interfaz cerebro-computadora

Peterson define su especialidad como neuroingeniería, un área de la bioingeniería que usa inteligencia artificial para decodificar la actividad cerebral. Desarrolla algoritmos de aprendizaje automático que traducen esas señales y los aplica a interfaces cerebro-computadora, pensadas para la neurorrehabilitación.

El sistema en el que trabaja su equipo lee la actividad eléctrica del cerebro y detecta cuándo la persona quiere abrir o cerrar la mano. Peterson lo construye en el Laboratorio de Neuroingeniería Computacional Aplicada, que dirige, y ya en 2024 estaba en pruebas piloto con participantes sin patologías, como paso previo a evaluarlo con pacientes en ámbitos clínicos.

El precio y la complejidad de estas tecnologías limitan su llegada a pacientes de países de ingresos bajos y medios. Frente a eso, Peterson presentó coAR.BCI, una interfaz de bajo costo y código abierto, que se adapta a los cambios del cerebro mientras la persona aprende a usarla de modo que la calibración no le reste tiempo a la terapia.

El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de discapacidad física en el mundo, y la mitad de quienes lo sobreviven conviven con secuelas motoras o cognitivas crónicas. Su equipo busca que la herramienta complemente la terapia tradicional y que los pacientes puedan usarla en sus casas de manera segura.

Su recorrido después de Oro Verde

Peterson se doctoró en Ingeniería en 2018 en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), con una tesis sobre algoritmos para mejorar la comunicación entre el cerebro y la computadora, que surgió de una colaboración con la Facultad de Ingeniería de la UNER.

En 2017 hizo una estancia en el Laboratorio de Ingeniería de Rehabilitación de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en Suiza, donde trabajó en la detección de la intención de movimiento. Entre 2021 y 2022 fue investigadora en el Brain Modulation Lab del Massachusetts General Hospital, vinculado a Harvard, en Estados Unidos.

De regreso en el país, es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL) y profesora asociada en la Facultad de Ingeniería Química de la UNL. También forma a nuevas generaciones de neuroingenier@s en Latinoamérica.

Durante su beca posdoctoral, uno de sus proyectos quedó entre los 12 seleccionados a nivel mundial por la BCI Award Foundation, que distingue trabajos en interfaces cerebro-computadora. En 2024, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales le otorgó el Premio Estímulo por su aporte a la neuroingeniería computacional, aplicada a la rehabilitación de pacientes en la Argentina.

En una entrevista de 2021, Peterson contó que su hermano nació con hipoacusia y que esa experiencia le mostró cuánto puede mejorar un dispositivo médico la vida de una persona. Por eso, dijo, tenía claro que “quería hacer algo que ayudara a la sociedad en algún sentido”.