Mascotas

Crece la tendencia de la “alimentación mixta” en perros y gatos

Crece la tendencia de la “alimentación mixta” en perros y gatos

La nutrición de perros y gatos está viviendo un cambio importante. La tendencia actual entre los especialistas ya no es elegir de forma drástica entre el alimento balanceado comercial o la comida 100 % casera, sino apostar por un punto medio: la alimentación mixta.

Esta práctica consiste en utilizar el alimento seco (las piedritas) como base nutricional diaria, y complementarlo en la superficie con un porcentaje menor (no más del 10 o 15 %  de la porción) de alimentos frescos, naturales y sin procesar. El objetivo principal es romper la monotonía de la dieta y, sobre todo, aportar nutrientes vivos y humedad que el balanceado pierde durante su proceso de fabricación.

Los beneficios de esta modalidad se reflejan rápidamente en la salud del animal. Al incorporar opciones frescas, se mejora de forma notable la digestión y la salud intestinal gracias a las enzimas naturales. Además, es una excelente estrategia para animales gerontes o selectivos con la comida, ya que los aromas y texturas nuevas aumentan el atractivo del plato. En el caso de los gatos, sumar elementos húmedos es clave para proteger su sistema renal, históricamente propenso a sufrir complicaciones por la falta de hidratación.

Para dar los primeros pasos de manera segura, existen opciones sencillas y económicas que se pueden sumar directamente al plato:

  • Vegetales cocidos: Calabaza, zapallo o zapallito hervido (siempre sin sal ni condimentos) son excelentes fuentes de fibra que ayudan a regular el tránsito intestinal.
  • Proteínas magras: Unas cucharadas de pollo o carne de vaca a la plancha o al horno aportan proteínas de alta calidad y un sabor irresistible.
  • Frutas aptas: Arándanos y manzana (sin semillas) funcionan como antioxidantes naturales perfectos. En menor medida (una vez a la semana), banana y frutillas también aportan sabor y nutrientes.
  • Caldo de huesos: Preparado en casa sin sal ni cebolla, es ideal para humedecer las piedritas, sumar colágeno y cuidar las articulaciones.
  • Huevo cocido: Es una proteína de altísima calidad que aporta un gran brillo al pelaje. Se debe dar siempre bien cocido (hervido o revuelto sin una gota de aceite ni sal) y picado según el tamaño del animal. Como el huevo es nutricionalmente muy denso, con medio huevo duro para un perro mediano o un cuarto para un perro chico o un gato, un par de veces por semana, ya es más que suficiente para complementar el plato sin pasarse de calorías.

De todas maneras es importante aclarar que antes de implementar cualquier modificación en la rutina alimentaria, es fundamental realizar una consulta con el veterinario de cabecera. Cada mascota tiene requerimientos energéticos y de salud particulares, por lo que la supervisión profesional garantizará que el cambio sea paulatino, equilibrado y libre de riesgos estomacales.