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CRISIS MIGRATORIA

Ultimátum en Ceuta: el presidente de la ciudad autónoma le dio 30 días a Pedro Sánchez para restablecer la normalidad

Ultimátum en Ceuta: el presidente de la ciudad autónoma le dio 30 días a Pedro Sánchez para restablecer la normalidad
Algunos de los inmigrantes que permanecen en Ceuta, España, en la frontera con Marruecos.

Juan Jesús Vivas acusó al Gobierno español de "pasividad casi absoluta" tras el ingreso masivo de más de 70.000 personas desde Marruecos a fines de julio y advirtió que recurrirá a la Justicia y a las instituciones europeas si no hay respuestas.

La tensión política entre Ceuta y el Gobierno central de España escaló al máximo en las últimas horas. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, del Partido Popular (PP), lanzó un ultimátum de 30 días al Ejecutivo de Pedro Sánchez para que adopte medidas urgentes que permitan recuperar la normalidad tras la entrada masiva de migrantes desde Marruecos.

Vivas, que gobierna Ceuta hace más de 25 años y que hasta ahora había mantenido una postura de cooperación con Madrid, advirtió que si no obtiene una respuesta concreta, llevará el reclamo a otras instancias del Estado. “Vamos a recurrir a otras instancias del Estado, tenemos la obligación de hacerlo, a las Cortes Generales, al poder judicial, a las Comunidades Autónomas, a la Federación de Municipios y Provincias, a las organizaciones empresariales, a los sindicatos y, por supuesto, a Europa. A quien haga falta, porque no nos vamos a rendir”, afirmó en una comparecencia extraordinaria en el Palacio de la Asamblea.

Una ciudad bajo presión

La crisis se desató entre el 30 y el 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron de forma irregular la frontera desde Marruecos, según las cifras que maneja el Ejecutivo ceutí. Los datos oficiales difundidos a nivel nacional hablan incluso de más de 72.000 ingresos. Si bien la gran mayoría regresó a territorio marroquí en los días posteriores, entre 5.000 y 8.000 personas permanecen aún en el enclave español en el norte de África, muchas en condiciones precarias, durmiendo a la intemperie o en asentamientos improvisados.

Para Vivas, el Gobierno intentó "maquillar la realidad" al asegurar que la situación había vuelto a la normalidad en las primeras 48 horas. “Normalidad solamente puede lograrse mediante el regreso a Marruecos de todos los que, de manera ilegal, perturbaron el orden y entraron en nuestra ciudad”, sostuvo, y reclamó que no hay información precisa sobre cuántas personas siguen en Ceuta ni cuántos expedientes de devolución se iniciaron.

El dirigente ceutí anunció que buscará reunirse con la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, y con el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido. “El poder judicial es la piedra angular del Estado de Derecho. Ceuta vive un estado de excepción”, sentenció. En un mensaje con fuerte tono simbólico, Vivas publicó en su cuenta de X una foto de un equipo de fútbol local con una bandera que decía “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, y aseguró que “sabemos resistir y sé que ganaremos este partido con firmeza, dignidad y unidos”.

Choque por la acogida y la sanidad

Mientras crece el enfrentamiento político, el Gobierno central comenzó a ampliar su dispositivo humanitario. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, anunció la habilitación de cuatro centros de atención temporal con capacidad para unas 1.500 personas. Uno de los principales puntos de fricción es dónde alojar a los migrantes. Vivas rechaza algunos espacios propuestos por Madrid, en especial la denominada Fábrica de Harinas, un inmueble del Ministerio de Defensa ubicado en una zona céntrica. “Hay emplazamientos con los que los vecinos no están de acuerdo. Debemos pensar en los inmigrantes, pero tenemos que pensar en los ceutíes, ¿o es que los ceutíes no tenemos derechos?”, argumentó. 

La disputa también llegó al terreno sanitario. La ministra de Sanidad, Mónica García, visitó Ceuta el domingo y pidió al gobierno local habilitar espacios con condiciones de salubridad. Según informó, en 15 días se atendió a unas 5.800 personas, con un  promedio de 300 consultas diarias. Reconoció una presión sobre el sistema y un riesgo epidemiológico moderado para la población migrante y bajo para los residentes, pero negó un colapso y rechazó vincular migración con enfermedad. Vivas le respondió con dureza: “Si hay un territorio donde la gente sufre como propio el sufrimiento de otros, con independencia del origen de la persona, es Ceuta y los ceutíes. Lecciones ninguna”.

Protestas y refuerzo en la frontera

La situación humanitaria sigue siendo crítica. El domingo, cientos de migrantes que permanecen en Ceuta se manifestaron en la playa de El Trampolín para pedir asilo y rechazar su devolución. Con banderas españolas y carteles con leyendas como “No queremos volver a Marruecos” y “También somos humanos”, reclamaron una solución. Según las autoridades, entre los migrantes hay ciudadanos marroquíes y también personas de Nigeria, Senegal y Bangladesh que aseguran haber huido de conflictos o de situaciones de extrema pobreza. El Gobierno español advirtió que quienes ingresaron de forma irregular no podrán permanecer en Ceuta ni ser trasladados a la península, salvo casos de especial vulnerabilidad.

En paralelo, la presión en la frontera no cesa. El pasado viernes, Marruecos detuvo a al menos 111 personas que intentaban llegar a Ceuta tras nuevos llamamientos en redes sociales a un cruce masivo. España, por su parte, reforzó la seguridad en el enclave con el envío de más de 500 agentes adicionales. Vivas insistió en que no se trata solo de una emergencia migratoria, sino de una cuestión de seguridad, de servicios públicos y de integridad territorial: “Los ceutíes no nos vamos a rendir; el gobierno es una parte muy importante del Estado, pero no es todo el Estado”.