Los demócratas obtuvieron una victoria contundente en las elecciones legislativas de Estados Unidos y recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, dejando al presidente Donald Trump con un Congreso opositor durante los últimos dos años de su mandato. El resultado representó un fuerte castigo electoral al Partido Republicano y modificó el equilibrio de poder en Washington.
4 de noviembre de 2026
Según los resultados proyectados, los demócratas alcanzaron al menos 54 escaños en el Senado, frente a 44 republicanos, tras conquistar siete bancas en estados históricamente conservadores. En la Cámara Baja, obtuvieron al menos 228 bancas, contra 139 republicanas, luego de arrebatarles más de 25 distritos, aunque aún restaban definir parte de los 435 escaños.
Estados que cambiaron de color
Los demócratas ganaron bancas en el Senado en Kansas, Texas, Carolina del Norte, Maine, Carolina del Sur, Ohio e Iowa. El avance fue especialmente significativo en cinco estados que habían votado por Trump con más de diez puntos de ventaja en 2024 y que ahora se inclinaron por candidatos demócratas.
Entre los grupos que se desplazaron hacia los demócratas se encontraron los hispanos, los menores de 30 años y los blancos de clase trabajadora sin título universitario, sectores que habían contribuido a ampliar la coalición electoral de Trump en 2024.
Gobernaciones y hitos históricos
La elección también dejó un mapa renovado en las gobernaciones, con victorias demócratas en estados clave y derrotas de figuras republicanas que habían contado con el respaldo de Trump. En Georgia, la exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms derrotó al republicano Rick Jackson; en Texas, Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott; y en California, Xavier Becerra se impuso al comentarista conservador Steve Hilton.
En Ohio, la demócrata Amy Acton derrotó a Vivek Ramaswamy y conquistó una gobernación que estaba en manos del oficialismo. En Nuevo México, Deb Haaland se impuso en la contienda estatal, mientras que en Wisconsin, David Crowley desplazó a los republicanos.
Los comicios dejaron además una serie de resultados inéditos en materia de representación. Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora de Estados Unidos; Hinojosa será la primera mujer latina en gobernar Texas y la primera demócrata en ocupar ese cargo desde 1990; y Becerra será el primer gobernador latino elegido por los votantes de California.
Haaland, exsecretaria del Interior y miembro de la comunidad Laguna Pueblo, se convirtió en la primera gobernadora de origen indígena del país. Crowley será el primer gobernador negro de Wisconsin, mientras que Acton será la primera mujer en gobernar Ohio.
Trump, el gran perdedor
El revés electoral llegó en medio de un desplome de la popularidad de Trump, con apenas un 36% de aprobación y un 59% de rechazo, según los sondeos previos. Poco después de conocerse los resultados, el presidente publicó una imagen de una gorra con la palabra “VETO”, una señal de confrontación con la nueva mayoría demócrata en el Congreso.
Pese a la derrota, Trump conservará amplias facultades ejecutivas, especialmente en política migratoria y exterior. Podrá seguir recurriendo a órdenes ejecutivas y mantener su margen de acción en conflictos internacionales.
Qué puede hacer el Congreso opositor
La victoria demócrata abre una etapa de mayor confrontación institucional. Con el control del Congreso, la oposición podrá impulsar su agenda legislativa, influir en el presupuesto y fiscalizar al gobierno, aunque sus iniciativas estarán limitadas por el poder de veto de Trump.
Entre las prioridades demócratas figuran mejorar el costo de vida, revertir los recortes a Medicaid, cuestionar los aranceles y buscar el fin de la guerra con Irán. También buscarán investigar las políticas migratorias, posibles irregularidades de funcionarios y vínculos del gobierno con empresas privadas.
Además, el control del Senado les permitirá bloquear nombramientos presidenciales, incluidos los de jueces federales y una eventual vacante en la Corte Suprema. Sin embargo, Trump conservará amplias facultades ejecutivas y podrá vetar leyes, una decisión que solo puede revertirse con dos tercios de los votos en ambas cámaras.
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