Mientras sectores tradicionales como la industria manufacturera siguen enfrentando dificultades para recuperar niveles de actividad y empleo, la economía del conocimiento se consolida como uno de los motores más dinámicos de la Argentina. Durante 2025, las exportaciones de servicios basados en el conocimiento alcanzaron un récord de 9.600 millones de dólares y posicionaron al sector como el tercer complejo exportador del país, detrás del agro y la energía.
8 de junio de 2026
La actividad abarca rubros como desarrollo de software, servicios informáticos, inteligencia artificial, biotecnología, ingeniería, videojuegos, diseño, consultoría y otros servicios profesionales que se exportan al mundo. A diferencia de los sectores productivos tradicionales, no requiere grandes estructuras logísticas ni transporte de mercaderías: su principal insumo es el capital humano.
Según datos oficiales del INDEC, las exportaciones del sector crecieron 8,1% interanual en 2025 y ya representan más de la mitad de todos los servicios que Argentina vende al exterior. La expansión también se refleja en el mercado laboral. Actualmente, la economía del conocimiento supera los 285.000 puestos de trabajo formales y sumó alrededor de 17.000 empleos respecto de 2023.
Uno de los aspectos más destacados es la calidad de esos puestos laborales. Cerca del 80% de los trabajadores cuenta con estudios universitarios o formación técnica especializada y los salarios suelen ubicarse por encima del promedio de la economía nacional.
Para los especialistas, el crecimiento del sector demuestra que Argentina puede generar divisas más allá de sus actividades históricas. En lugar de exportar granos o petróleo, exporta conocimiento, tecnología y servicios profesionales. Los clientes se encuentran en distintos países y los trabajos pueden realizarse desde ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza o cualquier otro punto del país con acceso a conectividad.
Las perspectivas para los próximos años son optimistas. Desde Argencon, la entidad que agrupa a las principales empresas del sector, plantean como objetivo alcanzar exportaciones por 30.000 millones de dólares anuales en el mediano plazo, lo que implicaría triplicar el volumen actual y convertir a la actividad en una de las principales fuentes de ingreso de divisas para el país.
Sin embargo, el crecimiento también plantea desafíos. Empresarios y especialistas advierten que sostener la expansión requerirá fortalecer la formación técnica y universitaria, impulsar la investigación científica y garantizar condiciones que permitan retener talento frente a la creciente competencia internacional.
Más allá de esas discusiones, la economía del conocimiento ya ocupa un lugar central en la estructura productiva argentina. Los dólares que ingresan al país no provienen solamente de los campos o de Vaca Muerta: cada vez más llegan a través de computadoras, plataformas digitales y profesionales que trabajan para empresas de todo el mundo desde territorio argentino.
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