Ante la caída de los precios y las dificultades para comercializar la fruta fresca, un productor de Salta puso en marcha una planta para elaborar harina de banana verde. Procesa hasta 1.800 kilos por semana, genera cinco puestos de trabajo y ya vende en distintas provincias. “Esto nos dio un plus”, destacó.
6 de Noviembre de 2026
En Colonia Santa Rosa, Salta, el productor Fernando Ortiz encontró en la industrialización una alternativa para enfrentar la caída de los precios de la banana. Con una inversión cercana a los US$40.000, puso en marcha una planta para elaborar harina de banana verde bajo la marca Don Cirilo, un emprendimiento que busca aprovechar la fruta que no reúne las condiciones para la venta en fresco y sumar valor agregado a la producción.
El proyecto funciona desde hace cuatro meses en Finca La Trinidad, un establecimiento de 260 hectáreas. Allí procesa entre 1.500 y 1.800 kilos de banana verde por semana, de los cuales obtiene entre 150 y 180 kilos de harina. Actualmente, entre el 15% y el 20% de su producción se destina a esta elaboración. “Esto nos dio un plus: poder aprovechar, primero, la banana que no es comercial y, segundo, que en el momento que la banana tiene poco precio podemos industrializar más cantidad”, explicó Ortiz.
La producción incluye el lavado y corte de la fruta en láminas, un proceso de deshidratación de unas diez horas y posteriores etapas de molienda, tamizado y envasado. El resultado es una harina que puede utilizarse tanto en preparaciones dulces como saladas. La planta emplea a cinco mujeres y atraviesa la etapa final de las habilitaciones para obtener la certificación de producto libre de gluten. Para cumplir con los requisitos sanitarios, el productor debió realizar modificaciones edilicias y adaptar las condiciones de higiene del establecimiento.
La comercialización apunta principalmente a dietéticas y comercios especializados en alimentos saludables. También ofrece el producto a través de Mercado Libre, con ventas hacia Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. El precio informado al momento de la entrevista rondaba los $20.000 por kilo. Ortiz estima que podría recuperar la inversión en unos 16 meses, aunque advirtió sobre la incertidumbre del mercado: “Las calculadoras son lindas, los Excel funcionan fantástico y a veces la realidad es muy distinta”.
El emprendimiento también aparece como una respuesta a las dificultades que atraviesa la actividad bananera, en un contexto de baja de precios y cambios en las condiciones sanitarias para el ingreso de fruta importada. Frente a ese escenario, el productor no descarta ampliar la capacidad industrial y sumar materia prima de establecimientos vecinos. “La idea es no quedarse quieto y estar siempre activo buscándole la vuelta a los permanentes problemas que tenemos”, resumió.
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