Un equipo internacional de científicos desarrolló la base de datos más completa creada hasta el momento sobre los hábitos alimentarios en el mundo. La herramienta permite conocer qué comen las personas según el país, la edad, el sexo y el lugar donde viven, y ofrece información clave para diseñar políticas de salud, nutrición y sostenibilidad.
11 de julio de 2026
El trabajo fue publicado en la revista científica Nature Food y dio origen a la Global Dietary Database for Impact Assessments (GDD-IA), una plataforma que reúne datos de 1990 a 2020 sobre 43 grupos de alimentos en prácticamente todos los países. Para su elaboración se combinaron estadísticas de producción y disponibilidad de alimentos, encuestas de consumo y datos sobre actividad física y características de la población.
Qué muestra sobre Argentina
Los datos correspondientes a Argentina reflejan una alimentación con características muy distintas al promedio mundial. El estudio indica que los argentinos consumen casi el doble de trigo que la media global y más del doble de productos lácteos. También presentan un consumo elevado de azúcar y una ingesta de carne vacuna que supera ampliamente el promedio internacional.
En 2020, el consumo diario promedio de carne vacuna alcanzó los 90 gramos por persona, frente a los 16,8 gramos registrados a nivel mundial. En el caso del pollo, la diferencia también fue significativa: 78,8 gramos diarios contra 27,9 gramos del promedio global.
En contraste, la dieta argentina incluye mucho menos arroz y maíz que la mayoría de los países. El consumo de arroz fue de apenas 27,6 gramos diarios por persona, muy por debajo de los casi 180 gramos del promedio mundial. También se registró un menor consumo de legumbres y de vegetales, mientras que la ingesta de frutas tropicales fue superior a la media internacional.
Cómo cambió la alimentación en tres décadas
El informe también muestra cómo evolucionó la dieta de los argentinos entre 1990 y 2020. En ese período aumentó de forma sostenida el consumo de trigo y, especialmente, de pollo, mientras que disminuyó el de carne vacuna y productos lácteos.
La carne vacuna pasó de 125,3 gramos diarios en 1990 a 90 gramos en 2020, mientras que el pollo prácticamente se cuadruplicó, al crecer de 21,1 a 78,8 gramos por día. El consumo de azúcar se mantuvo relativamente estable durante esas tres décadas.
Una herramienta para mejorar las políticas públicas
Los investigadores sostienen que esta nueva base de datos permitirá estimar con mayor precisión el impacto de la alimentación sobre la salud, el ambiente y la economía. Además, facilitará el diseño de políticas públicas orientadas a mejorar la seguridad alimentaria, promover dietas más saludables y reducir la huella ambiental del sistema alimentario.
La plataforma también ofrece información desagregada por edad, sexo y área de residencia, lo que permitirá estudiar con mayor detalle las diferencias alimentarias entre distintos grupos de población y elaborar estrategias específicas para cada realidad.
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