El paso internacional que une Gualeguaychú con Fray Bentos cumplió medio siglo y fue escenario esta semana de un acto conmemorativo que reunió a autoridades y trabajadores de ambos países. La celebración puso en primer plano el impacto que esta conexión tiene para el turismo, el comercio y la vida cotidiana de las comunidades de Argentina y Uruguay.
19 de septiembre de 2026
El acto central se realizó este miércoles en el Puente Internacional General San Martín y contó con la participación del secretario de Gobierno y Modernización de Gualeguaychú, Manuel Olalde, en representación del gobierno local. La ceremonia fue organizada por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y reunió a autoridades nacionales, provinciales, departamentales y municipales de ambos países, además de trabajadores vinculados al funcionamiento del paso fronterizo.
Durante la jornada se homenajeó a las personas que participaron de la construcción de la obra —una estructura de hormigón pretensado muy avanzada para la década de 1970— y se realizó un minuto de silencio en memoria de Armando Leal, quien murió durante las tareas de ejecución del puente. También hubo un reconocimiento para trabajadores que cumplieron 25 años de servicio en el paso internacional.
“Esta obra es un símbolo de integración entre nuestras comunidades y una infraestructura fundamental para la circulación de personas y mercancías”, fue uno de los conceptos que atravesó los discursos de las autoridades durante la ceremonia. También se proyectó un video sobre la historia y actualidad del puente y se presentó una emisión postal conmemorativa del Correo Uruguayo.
El motor socioeconómico de Entre Ríos
A lo largo de estas cinco décadas, el puente se consolidó como el motor neurálgico del desarrollo del sudeste de Entre Ríos, transformando a Gualeguaychú y sus alrededores de una zona terminal a un nodo geopolítico y económico crucial en el corazón del Mercosur. Su impacto se ve reflejado diariamente en el dinamismo comercial de las ciudades linderas, como Gualeguaychú y Pueblo Belgrano, donde el llamado "efecto frontera" genera un constante consumo bilateral de gastronomía, servicios médicos, indumentaria y combustibles, dependiendo de las fluctuaciones de la brecha cambiaria.
Asimismo, la estructura funciona como un corredor logístico y de carga vital para el entramado productivo entrerriano. A través de este paso se canaliza el transporte terrestre de la producción agroindustrial de la provincia —principalmente granos, citrus y maderas— hacia puertos y mercados uruguayos y del sur de Brasil, impulsando la creación de un sólido ecosistema de servicios logísticos, aduaneros y de transporte sobre la Ruta Nacional 136.
En materia turística, el puente no solo es la principal puerta de entrada terrestre para los viajeros internacionales hacia el este uruguayo, sino que dinamiza la economía provincial. Entre Ríos capta tanto un importante "turismo de escapadas" de ciudadanos uruguayos que colman los complejos termales, hoteles y restaurantes locales durante fines de semana largos, como un "turismo de tránsito" de familias argentinas que pernoctan y consumen en la región antes de cruzar la frontera.
A nivel social, la vinculación consolidó una comunidad binacional muy estrecha que comparte un mercado laboral y educativo dinámico, donde profesionales y docentes cruzan de manera regular para desempeñar tareas en ambas orillas. Este constante lazo humano e institucional exige que el Área de Control Integrado (ACI) reciba continuas inversiones del sector público para modernizar su infraestructura y agilizar los trámites migratorios.
La jornada concluyó con la participación de bandas en vivo y un almuerzo entre autoridades e invitados. A medio siglo de su inauguración, el puente continúa como uno de los principales puntos de conexión terrestre entre Argentina y Uruguay y como parte fundamental de la vida económica y social de las comunidades de ambos lados del río.
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