Sin necesidad de expropiar ni gastar en grandes superficies, una propuesta busca cambiarle la cara a las esquinas residuales y lotes abandonados de la capital junto a la comunidad.
16 de septiembre de 2026
La iniciativa fue impulsada en el Concejo Deliberante por concejales a partir de reclamos vecinales que tomaron fuerza durante la epidemia de dengue de 2024. En distintos barrios, los vecinos señalaron espacios abandonados que funcionaban como focos de residuos, malezas e inseguridad, especialmente durante la noche.
El proyecto propone que los propietarios puedan ceder de manera voluntaria y temporal el uso de sus terrenos al municipio mediante un comodato gratuito. A cambio, recibirían una exención impositiva municipal durante el período en que el lote funcione como plaza, además del ahorro en multas por falta de mantenimiento y en los costos de cerramiento.
El concepto de “plaza de bolsillo” apunta a aprovechar espacios pequeños. No hace falta una manzana completa: pueden utilizarse lotes de dimensiones reducidas o esquinas residuales. Dentro de las cuatro avenidas principales de la capital tucumana se identificaron al menos 104 baldíos que podrían adaptarse a este esquema.
La propuesta también incorpora a los vecinos en el diseño de cada espacio. Según las necesidades de cada barrio, el lugar podría contar con juegos infantiles, sectores de descanso para adultos mayores, áreas deportivas o propuestas culturales. La Municipalidad, a través de su Dirección de Planificación Urbanística, analiza incorporar esta herramienta al nuevo Código de Planeamiento Urbano.
El modelo toma como antecedente la experiencia de Rosario, donde las plazas de bolsillo se utilizaron para transformar terrenos deteriorados y erradicar microbasurales. Según la experiencia difundida por la ciudad, ya fueron recuperados 80 espacios con participación de más de 9.000 vecinos. La metodología contempla identificar los puntos críticos, diseñar las intervenciones junto con la comunidad, validar las propuestas y finalmente transformar e inaugurar los espacios.
La discusión plantea así una alternativa para que terrenos que hoy generan problemas puedan convertirse, aunque sea de manera temporal, en lugares de encuentro, recreación y convivencia. La participación de quienes viven en cada barrio aparece como uno de los puntos centrales para definir qué uso necesita cada espacio.
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