El fruto fue hallado de forma accidental en “El Bananal” y desarrollado por productores locales junto al INTA. Destaca por su gran tamaño, cremosidad y una corteza muy dura que facilita el transporte a largas distancias.
24 de julio de 2026
Productores de la localidad de El Bananal, en el departamento de Yuto, provincia de Jujuy, descubrieron un árbol silvestre único en medio del monte nativo. Los hermanos Javier y Oscar Jiménez advirtieron las cualidades excepcionales de este ejemplar y expandieron su cultivo, con la asistencia técnica de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El nuevo espécimen recibió el nombre de Carumbé, un vocablo guaraní que significa "tortuga", en alusión directa a la llamativa dureza de su piel.
Esta variedad sobresale en el sector agrícola gracias a una epidermis coriácea y gruesa, que actúa como un escudo protector natural. Dicha particularidad minimiza daños durante el empaque y abre las puertas a la exportación hacia mercados internacionales distantes, sin riesgo de deterioro. Cada pieza alcanza un peso promedio de 420 gramos, exhibe una forma alargada y adquiere un color negro brillante, con una textura cerosa cuando completa su maduración.
El potencial comercial de la palta Carumbé es óptimo debido a su calendario de cosecha tardía, programada entre el final del otoño y el principio del invierno. Esta ventana temporal le permite abastecer de fruta fresca al país en una época de escasez de oferta. En el aspecto culinario, el fruto conquista a los consumidores con una pulpa altamente cremosa, un carozo pequeño y un sabor suave con sutiles reminiscencias a la nuez.
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