Vecinos de la zona alertaron a la policía tras confundir al animal con un perro grande, lo que activó un rápido operativo de preservación para derivarlo a una reserva natural.
Un ejemplar de aguará guazú apareció este miércoles por la mañana en un predio baldío ubicado en la Segunda Sección Chacras de la ciudad de Gualeguay. El hallazgo ocurrió alrededor de las 9:00 en la intersección de las calles 120 y 44, cuando un residente de la zona observó al cánido y lo confundió en un primer momento con un perro de gran tamaño. Ante la sospecha de que se trataba de una especie silvestre, dio aviso inmediato a las fuerzas de seguridad locales.
El operativo de captura y resguardo se ejecutó con éxito gracias al trabajo conjunto de la Brigada Gualeguay de la Policía de Entre Ríos y la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización. Un médico veterinario policial constató en el lugar que el animal no presentaba heridas visibles ni lesiones provocadas por el entorno urbano. Los especialistas aplicaron los protocolos correspondientes de manejo de fauna para asegurar el bienestar del ejemplar durante toda la intervención.
Luego de su contención, las autoridades trasladaron al mamífero hacia la Reserva El Potrero, situada en el departamento de Gualeguaychú. En este espacio protegido, el personal técnico realizará un seguimiento sanitario estricto y una evaluación clínica detallada. Los profesionales también le colocarán un collar de rastreo satelital con el objetivo de monitorear sus movimientos una vez que reciba el alta médica y regrese a su hábitat natural.
Importancia y protección legal de la especie
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido de mayor tamaño en América del Sur. En Entre Ríos, este animal posee la condición de Monumento Natural Provincial bajo la Ley Nº11.079, sancionada en mayo de 2023, una norma que prohíbe su caza, captura y comercialización. Su conservación resulta vital para el ecosistema litoraleño debido a su rol como regulador biológico de roedores e insectos, y como dispersor de semillas de plantas nativas. Además, funciona como una especie "paraguas", lo que significa que el resguardo de su amplio territorio garantiza de manera indirecta la supervivencia de múltiples organismos que coexisten en los mismos humedales y pastizales.
Un rugido legendario
El aguará guazú posee un aullido único conocido como "rugido-ladra" (roar-bark), un sonido ronco, seco y de baja frecuencia diseñado para viajar a varios kilómetros de distancia en la densidad de los pastizales. Al ser un animal solitario, utiliza esta potente vocalización nocturna principalmente para marcar territorio y comunicarse con su pareja a la distancia, intensificando su frecuencia durante la época de celo. Debido a su tono estremecedor y misterioso en la oscuridad del campo, este característico llamado alimentó históricamente el mito del "lobizón" en el folklore del litoral, a pesar de tratarse de una especie totalmente inofensiva y asustadiza.
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