La aparición de una concentración extraordinaria de surubíes en un sector del río Paraná llevó a las provincias de Corrientes y Chaco a implementar una veda excepcional que prohíbe toda modalidad de pesca en la zona afectada. La medida busca proteger a una de las especies más emblemáticas del litoral y evitar que la presión pesquera comprometa su conservación.
2 de junio de 2026
La restricción fue oficializada a través de disposiciones emitidas por organismos de recursos naturales de ambas provincias luego de detectar un importante cardumen de surubíes en el tramo comprendido entre la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay y la zona conocida como “Los Cables”, en cercanías de la Isla Pelón. Allí quedó prohibida la pesca deportiva, comercial y de subsistencia desde el 29 de mayo y por tiempo indeterminado.
Según explicaron las autoridades, la medida responde a la vulnerabilidad que presenta la especie cuando grandes cantidades de ejemplares se concentran en un área reducida. Esta situación suele atraer una intensa actividad pesquera y puede generar un impacto significativo sobre la población de peces si no se adoptan medidas de protección.
La veda permanecerá vigente hasta que los informes técnicos determinen que las condiciones permiten su levantamiento. Mientras tanto, organismos ambientales, fuerzas de seguridad y personal de fiscalización realizan controles permanentes para garantizar el cumplimiento de la normativa. En Chaco, los operativos cuentan con la participación de la Brigada Operativa Ambiental, la Policía Fluvial y la Prefectura Naval Argentina.
Además, las autoridades advirtieron que quienes infrinjan la prohibición podrán recibir severas sanciones económicas. En Corrientes, las multas previstas equivalen al valor de 500 litros de combustible súper, una penalidad que busca desalentar la captura ilegal durante la vigencia de la medida.
La decisión volvió a poner en agenda el debate sobre la preservación de los recursos ictícolas del río Paraná, uno de los ecosistemas más importantes de Sudamérica. El surubí, junto con el dorado y otras especies emblemáticas, forma parte del patrimonio natural y económico de la región, por lo que especialistas y organismos ambientales insisten en la necesidad de fortalecer los controles y garantizar prácticas sostenibles para asegurar su conservación a largo plazo.
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