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Gran Bretaña defendió la ocupación de Malvinas tras las declaraciones de Trump

Gran Bretaña defendió la ocupación de Malvinas tras las declaraciones de Trump
La soberanía argentina sobre las islas, algo "sagrado" para los argentinos, en las palabras de Milei.

El presidente de EE.UU. dijo en estos días que “siempre revisa las posiciones”, incluyendo el tema de las Islas, y abrió la puerta a un cambio de postura. Londres respondió de inmediato y ratificó que las Malvinas “son británicas y seguirán siendo británicas”. El Presidente Milei dijo que el jueves hablará en Cadena Nacional.

La tensión diplomática entre Washington y Londres escaló en las últimas horas, luego de que, consultado sobre la soberanía de las Islas Malvinas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara: “Siempre reviso las posiciones, y esa es una de ellas”. Es la primera vez que el mandatario deja abierta públicamente la posibilidad de revisar la histórica neutralidad estadounidense sobre el archipiélago.

La respuesta británica no tardó. Desde la oficina del primer ministro, a través del vocero de Andy Burnham, se sostuvo que la posición del Reino Unido había sido expresada “muy claramente durante el verano” y que “no ha cambiado”. 

“La población ha expresado su deseo de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”, afirmó el comunicado. En la misma línea, el canciller John Healey, buscó despejar rumores sobre supuestas directivas secretas de la Casa Blanca: “Son británicas y seguirán siendo británicas”.

El trasfondo: un email del Pentágono y las presiones en la OTAN

La cuestión Malvinas reapareció en los últimos meses vinculada a la presión de Washington a sus aliados de la OTAN para que aumenten el gasto en defensa. En abril había trascendido un correo interno del Pentágono donde se analizaba revisar la postura de EE.UU. sobre distintos territorios considerados “posesiones imperiales”, entre ellos las Malvinas, como herramienta de presión sobre Londres.

En ese momento, el secretario de Estado, Marco Rubio, había relativizado la información y la definió como “solo un email”. Las declaraciones de Trump ahora le dieron mayor relevancia política. Oficialmente, EE.UU. mantiene neutralidad sobre la soberanía, aunque reconoce la administración británica de facto sobre las islas.

Cautela en Argentina

Las declaraciones generaron entusiasmo inicial en el gobierno de Javier Milei, que calificó el hecho como “algo muy fuerte”. El Presidente mantiene lazos estrechos con la administración republicana y tiene previsto referirse al tema en cadena nacional este jueves.

Sin embargo, desde Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, hubo mesura: señalaron que la vía debe ser estrictamente diplomática y que “no existe un triángulo mágico” automático con Estados Unidos. La Argentina, sostuvieron, tiene que avanzar con “acciones más concretas” sobre las islas. La cautela se explica también por la agenda que Milei proyecta con Londres: un viaje al Reino Unido antes de fin de año centrado en comercio, inversiones y cooperación.

El antecedente de la nota en The Guardian: "Las Malvinas no pueden permanecer británicas para siempre"

Los argentinos estábamos demasiado ocupados con el Mundial de Fútbol como para prestar atención, pero en aquellos días de julio, luego de que los jugadores argentinos exhibieran la bandera de Malvinas al eliminar a Inglaterra, el debate en Reino Unido recién comenzaba.

Uno de los columnistas con más trayectoria del medio inglés The Guardian, Simon Jenkins, titulaba el 17/7 “Las Malvinas son Argentinas? Not quite – but the Falklands cannot remain British for ever", es decir, “No exactamente – pero las Malvinas no pueden permanecer británicas para siempre”.

El texto tomó como disparador la bandera "Las Malvinas son Argentinas" exhibida por los jugadores argentinos, y el acuerdo alcanzado esa misma semana entre Reino Unido y España por Gibraltar, un sitio históricamente en disputa. Jenkins argumentó que ningún territorio de era imperial tiene derecho eterno a permanecer como está y que defender las islas le cuesta al contribuyente británico más de 60 millones de libras al año.

El columnista recordó además que en 1980 el ministro Nicholas Ridley propuso la fórmula de "leaseback": ceder la soberanía a Argentina y arrendar las islas por un largo período manteniendo la administración británica, propuesta que fue rechazada por los isleños y que quedó congelada tras la invasión de 1982. Para Jenkins, tarde o temprano un gobierno británico deberá encontrar el coraje para reabrir las negociaciones de soberanía.