Referentes del sector aseguraron que la Argentina tiene condiciones para posicionarse como uno de los principales hubs (punto estratégico) de centros de datos del mundo, impulsada por la disponibilidad de energía renovable, los costos competitivos y la expectativa generada por el proyecto de “Súper RIGI”.
19 de octubre de 2026
“La Argentina quedó bastante rezagada en el mercado de los centros de datos; hoy tenemos la posibilidad de ir por más, de posicionarnos como uno de los hubs más importantes del mundo”, afirmó Noelia Miranda, directora de Secure Power para la Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric, durante el evento AI Ready DC 2026.
Qué hace falta para atraer inversiones
Las inversiones en centros de datos son proyectos de largo plazo que pueden implicar hasta US$1000 millones, por lo que requieren estabilidad política, económica, jurídica y fiscal, además de garantías para la repatriación de ganancias.
Miranda destacó que el país cuenta con terrenos disponibles, un clima favorable, energía renovable y la ventaja de estar lejos de conflictos bélicos. “Cuando hablamos con clientes e inversionistas de afuera, nos dicen que la Argentina es zona libre de terremotos y guerras. Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos”, sostuvo.
La especialista también señaló que el “Súper RIGI”, que ya cuenta con media sanción, genera expectativas entre inversores locales y extranjeros. “Hay constante comunicación con nuevos inversores, locales y extranjeros, de más requerimientos de inteligencia artificial; pero constante, es algo que nunca me pasó”, agregó.
El caso de Chubut
Jorge Vilariño, representante para la Argentina de la compañía polaca Green Capital, explicó que la baja densidad de población facilita la aprobación de permisos sociales para la construcción de centros de datos, mientras que la cercanía con el mar y la lejanía de la guerra atrajeron la mirada de la empresa.
Green Capital anunció hace pocos meses un proyecto para construir un mega centro de datos en Chubut, dedicado a inteligencia artificial.
“Estabilidad económica, jurídica, fiscal y que siga creciendo la demanda de centros de datos en el mundo, porque van a venir acá, no les queda otra”, sostuvo Vilariño.
Energía y competitividad
Gerardo Manhard, director de consultoría en energía e infraestructura de Dreicon, destacó la ventaja competitiva de los costos energéticos argentinos. “Estamos hablando de un costo de energía eléctrica en Vaca Muerta de US$50 el megavatio comparado con costos a nivel internacional de US$100. Eso implica la mitad de ese precio, y no es la mitad de un valor chico, estamos hablando de US$500 millones de diferencia en el año, poniendo un centro de datos”, explicó.
“Vemos una demanda altísima de interesados en centros de datos”, agregó Manhard, quien subrayó que el país tiene condiciones para captar parte de esa inversión global.
El impacto de la IA
La expansión de la inteligencia artificial está redefiniendo la arquitectura de los centros de datos. Según Schneider Electric, entre 2025 y 2030 el 60 % de los despliegues de centros de datos estará destinado a IA, y el 75 % de las cargas de trabajo de IA requerirá refrigeración líquida.
Hernán Neirotti, gerente regional de secure power en Schneider Electric Argentina, destacó que la inversión en centros de datos generará empleo y oportunidades en múltiples sectores. “Esto va a traer aparejado un montón de oportunidades, que no tiene que ver solamente con el centro de datos per se, sino con todo lo que eso implica: ingenieros que lo tienen que diseñar, personas que lo deben construir, luego trabajadores que tengan el conocimiento para operarlo, entre otros”, afirmó.
Qué son y para qué sirven los centros de datos
Un centro de datos es una instalación física que reúne servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de red y fuentes de energía para procesar, guardar y distribuir información digital. Allí funcionan, entre otros servicios, el correo electrónico, las plataformas de streaming, las aplicaciones bancarias, el almacenamiento en la nube y los sistemas que permiten entrenar y consultar modelos de inteligencia artificial.
Lejos de ser simples depósitos de información, estas instalaciones operan las 24 horas y requieren refrigeración constante, porque los equipos generan mucho calor. La expansión de la IA está ampliando su escala: además de almacenar datos, hoy se utilizan para entrenar modelos, analizar grandes volúmenes de información y sostener servicios automatizados, lo que multiplica la demanda de potencia eléctrica y capacidad de cómputo.
Las críticas ambientales
El principal cuestionamiento a los centros de datos es su consumo intensivo de energía y agua. Los servidores necesitan electricidad de manera continua y los sistemas de refrigeración pueden demandar grandes volúmenes de agua; en algunos casos, instalaciones de gran escala llegan a utilizar millones de litros por día, lo que genera preocupación especialmente en zonas con estrés hídrico.
También se advierte sobre las emisiones asociadas a la generación eléctrica, la contaminación sonora, los residuos electrónicos y el uso de suelo. En la Argentina, organizaciones ambientales ya plantearon alertas respecto del impulso a estos proyectos a través del “Súper RIGI”, señalando posibles impactos sobre el agua, la energía y las comunidades cercanas.
Por eso, los especialistas suelen distinguir entre proyectos que se abastecen con energía renovable, emplean sistemas de refrigeración de bajo consumo hídrico y se someten a evaluaciones ambientales rigurosas, y aquellos que aumentan la presión sobre redes eléctricas o recursos locales. El impacto final depende de la ubicación, la matriz energética, la tecnología de enfriamiento y la carga de trabajo de cada instalación.
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