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Día Nacional de la Patagonia: el legado del Perito Moreno y un glaciar que cambia a un ritmo sin precedentes

Día Nacional de la Patagonia: el legado del Perito Moreno y un glaciar que cambia a un ritmo sin precedentes

Cada 11 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Patagonia, una fecha que celebra la historia y la riqueza natural de una región que dio origen a los primeros parques nacionales de América Latina. En ese marco, el glaciar Perito Moreno atraviesa el mayor retroceso registrado en su frente en más de un siglo.

La Patagonia argentina celebra su día en recuerdo de la sanción de la ley que creó la Gobernación de la Patagonia, el 11 de octubre de 1878. Más allá de su historia territorial, la región ocupa un lugar central en la conservación de los paisajes naturales del país, con bosques andinos, lagos, montañas y grandes masas de hielo que dieron origen a algunas de las áreas protegidas más emblemáticas de Argentina.

Uno de los principales impulsores de ese legado fue Francisco Pascasio Moreno, conocido como el Perito Moreno, científico y explorador que en 1903 donó al Estado nacional 7.500 hectáreas de su propiedad, ubicadas en las cercanías de Laguna Frías y Puerto Blest, en la zona del lago Nahuel Huapi.

Su objetivo quedó expresado en la voluntad de que esos paisajes fueran “consagrados como parque público natural”, para el disfrute de las generaciones futuras. La donación permitió avanzar en la protección de ese territorio y dio origen al Parque Nacional del Sud, creado en 1922 y reorganizado en 1934 como Parque Nacional Nahuel Huapi.

Con ese proceso, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina y el tercero del mundo en establecer un parque nacional. Durante la década de 1930, el país impulsó una red de parques nacionales en la Patagonia, entre ellos el Parque Nacional Los Glaciares, creado en 1937 y declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1981.

El Perito Moreno, una maravilla en movimiento

El glaciar Perito Moreno se extiende sobre el brazo sur del lago Argentino, en el sudoeste de Santa Cruz, con un frente de unos cinco kilómetros y paredes de hielo que se elevan alrededor de 60 metros sobre el agua. Nace en el Campo de Hielo Patagónico Sur, la tercera reserva de hielo más grande del planeta después de los polos.

Buena parte de su fama se construyó sobre una particularidad que lo diferenció durante décadas de la mayoría de los glaciares patagónicos: su estabilidad. Mientras otros retrocedían, el Perito Moreno mantenía el equilibrio entre el hielo que ganaba y el que perdía, y en su avance llegaba a tocar la península de Magallanes, formando el dique de hielo cuya ruptura convocó durante años a miles de personas.

Casi un kilómetro en cien días

Desde 2016 el glaciar muestra una tendencia sostenida de retroceso, y en 2026 ese proceso alcanzó una velocidad sin antecedentes. Según el monitoreo que realizan Glaciarium y el Parque Nacional Los Glaciares con vuelos periódicos de drones, entre el 24 de febrero y el 4 de junio el frente se alejó unos 910 metros de la península de Magallanes.

Esa distancia supera los 750 metros registrados en 1899 por el geólogo Rudolf Hauthal. En superficie, el glaciar perdió 1,46 kilómetros cuadrados entre el verano y el otoño de 2026, el 44% de toda el área perdida desde 2018.

Luciano Bernacchi, director de Glaciarium, explicó que el hielo perdió contacto con una formación rocosa subacuática que funcionaba como punto de apoyo y que a partir de allí el frente comenzó a reconfigurarse.

El retroceso no avanza de manera pareja, porque el frente tiene una geometría irregular y cada sector responde de forma distinta. Los especialistas sostienen que las mediciones todavía no permiten anticipar hasta dónde llegará este proceso ni a qué ritmo continuará.

La fuerza de la noche

El Parque Nacional Los Glaciares retomó en noviembre de 2025 las visitas nocturnas a las pasarelas, después de casi dos décadas sin recorridos organizados en ese horario. Para la temporada 2026-2027 se establecieron diez noches de luna llena entre octubre y abril.

En la inmensidad y el silencio de la noche, el frente queda iluminado solo por la luna, y desde las pasarelas se escucha con claridad el crujido del hielo y el golpe de cada desprendimiento sobre el lago.

En un año en que el frente se alejó casi un kilómetro de la costa, esas noches ofrecen la posibilidad de mirar y escuchar al Perito Moreno mientras cambia, y de reconocer en esa transformación una parte de lo que lo convierte en una de las grandes maravillas naturales de la Argentina.