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Desde Tucumán saldrá “un café con sello argentino a dar vueltas por el mundo”

Desde Tucumán saldrá “un café con sello argentino a dar vueltas por el mundo”
Por primera vez en Argentina se produce café a gran escala.

La provincia del NOA se prepara para obtener su primera cosecha comercial de café, con unas 80.000 plantas de ocho variedades y un potencial estimado de 8.000 hectáreas. Martín Cabrales anticipó que el grano tendrá perfil de especialidad y planteó la posibilidad de construir una identidad argentina para el producto.

Tucumán se prepara para concretar la primera cosecha de café producido en la Argentina, en el marco de un proyecto que busca incorporar al norte del país a una actividad históricamente asociada a grandes productores de América Latina. El desarrollo contempla unas 80.000 plantas distribuidas en ocho variedades y un potencial de hasta 8.000 hectáreas para el cultivo.

“Tenemos este año la primera cosecha de café en Tucumán y va a sorprender la calidad del grano, la calidad de la bebida. Es ni más ni menos un café de especialidad”, anticipó Cabrales, uno de los referentes de la industria cafetera argentina.

El proyecto se desarrolla a partir del trabajo conjunto entre Cabrales y el Gobierno de Tucumán, a través del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP). Los ensayos realizados en la región apuntaron a determinar las condiciones agroclimáticas más adecuadas para el cultivo y a evaluar las características sensoriales del grano.

De acuerdo con la información aportada por la empresa, las condiciones de suelo, altitud y clima del NOA permiten obtener un café con características propias. En la región se exploran perfiles con acidez y notas cítricas, mientras que otros cultivos del norte argentino buscan desarrollar mayor cuerpo, dulzor y matices de cacao.

Una nueva cadena productiva

La apuesta no se limita a producir granos para el mercado interno. Cabrales planteó la posibilidad de que el café cultivado en el norte argentino pueda alcanzar mercados internacionales como un producto de especialidad y con identidad propia. “Así como nosotros importamos productos de Brasil o de Colombia o ahora de Panamá con el sello de esos países, habrá un café con sello argentino dando vueltas por el mundo”, sostuvo.

Según las proyecciones mencionadas por la compañía, el desarrollo de las plantaciones podría generar cerca de 250 millones de dólares en divisas. El proyecto también apunta a incorporar mano de obra, capacitación técnica y nuevos eslabones a una cadena que incluye la producción, cosecha, procesamiento, tostado, distribución y comercialización.

Del cultivo a la taza

El desarrollo del café argentino ocurre en un contexto de expansión del segmento de especialidad, en el que los consumidores prestan cada vez más atención al origen del grano, la variedad, el proceso, el tueste y el método de preparación. En ese escenario, la capacitación también ocupa un lugar central. Cabrales destacó el trabajo de la Mumac Academy, institución especializada en formación vinculada al café, cuya licencia para Argentina y la región está en manos de la compañía. “Estamos haciendo capacitaciones para baristas, y también para consumidores”, explicó el empresario.

La empresa detrás del café Cabrales, que este año cumple 85 años, produce alrededor de 4,5 millones de tazas por día y mantiene una oferta de cafés provenientes de distintos países productores. A esa cartera busca sumar ahora una producción de origen nacional.

El desafío de construir una identidad argentina

Para Cabrales, el desarrollo del café en Tucumán y otras zonas del norte puede representar un cambio en la relación de la Argentina con esta producción. El país históricamente depende de la importación de café crudo, por lo que la generación de materia prima local abriría una nueva alternativa dentro de la matriz productiva.

“El café puede ser uno de esos productos” capaces de pasar de la importación de materia prima, a la generación de valor agregado y una eventual exportación, sostuvo.

La primera cosecha tucumana permitirá, en los próximos meses, conocer con mayor precisión el rendimiento y las características del grano obtenido a escala productiva. El desafío será consolidar el cultivo, ampliar la participación de productores y construir una cadena capaz de sostener en el tiempo un café identificado con el norte argentino.