En la historia de la cultura entrerriana, el nombre de Celia Tomasa Torrá brilla con una luz propia y audaz. Nacida en Concepción del Uruguay el 18 de septiembre de 1884, fue violinista, pianista, compositora, concertista, docente, directora de orquestas y coros argentina, y la primera mujer en usar la batuta en el Teatro Colón.
14 de mayo de 2026
Primeros años
Perteneció a una familia de origen catalán, contando también entre sus miembros españoles, argentinos, uruguayos y paraguayos. Era nieta de Don José Ubach y Roca, quien asociado con el General Don Justo José de Urquiza, instaló una fábrica de paños en Concepción del Uruguay. Su padre, Joaquín B. Torrá fue tesorero de la municipalidad, era de nacionalidad uruguaya aunque sus antepasados pertenecían al principado de Cataluña.
Desde niña fueron destacadas sus condiciones musicales ya que entonaba canciones con notoria expresividad cuando apenas contaba con tres años. Sus padres eran amantes de la música y fue providencial que fueran capaces de advertir sus aptitudes y así encaminarla en su vocación, lo que motivó que le comprasen un violín. A fines del siglo XIX era casi imposible encontrar un profesor de violín en Concepción del Uruguay. Su padre entonces pide orientación y por sus propios medios la inicia en la ejecución de ese instrumento cuando apenas contaba con cuatro años.
Tras estudiar en Paraná un breve tiempo, se instala en Buenos Aires, donde obtuvo el "Premio Europa", que la llevó a perfeccionarse en Bruselas, Hungría y Francia, con 26 años. Durante la Primera Guerra Mundial, demostró su temple dando conciertos a beneficio de las víctimas de la Cruz Roja en Lyon.
Su regreso y el compromiso con su "terruño"
A diferencia de otros artistas que olvidan sus raíces al triunfar, Celia siempre volvió a Concepción del Uruguay. En 1919, tras la guerra, brindó un concierto inolvidable en la Iglesia de la Inmaculada Concepción. No fue solo música: a partir de allí, impulsó una comisión para recaudar fondos y comprar el órgano para la parroquia, una gestión que realizó codo a codo con el párroco Andrés Zaninetti y que aún hoy resuena en las naves del templo.
En el mismo año, el Gobierno de Entre Ríos le otorgó una beca que le permitió seguir con su formación pedagógica en Europa. Fue mediante la ley 2.600 que, en su artículo 1.º dice: “Créase una beca de ciento treinta pesos oro sellado mensuales a favor de la señorita Celia Torrá por el término de dos años a fin de que pueda continuar en Europa sus estudios de composición musical “y el artículo 2.º estipula: “este gasto se incluirá en los Presupuestos de 1920 y 1921 con imputación a la presente ley”.
Entre París y el norte argentino
Es en 1920 cuando se establece en París para estudiar. Sin embargo, al año siguiente, decide volver a su país y es entonces cuando trabaja por la difusión musical en el norte argentino, a pedido del gobierno nacional a cargo de Hipólito Yrigoyen. Pese a tener una trayectoria consolidada, continuó sus estudios de composición en Buenos Aires.
En 1930 fundó y dirigió la Asociación Coral Argentina, organismo que en 1938 se fusionó con la Asociación Sinfónica Femenina. Ambas instituciones brindaron más de 200 conciertos que convirtieron a Celia en una directora de orquesta excepcional. Su trabajo sirvió para profesionalizar a las mujeres instrumentistas en una época de difícil acceso al conocimiento musical
En 1949, alcanzó la cima de su carrera al ser la primera mujer en la historia en subir al podio del Teatro Colón para dirigir fragmentos de su propia "Suite Incaica", un hito que le tomó décadas de lucha en un ambiente masculino.
Ya consagrada, Celia mostró su faceta más humana y social. En 1952, fundó y dirigió el primer coro de obreros de Argentina en la fábrica Philips, el cual lideró hasta su muerte a los 77 años por un cáncer, en 1962. Creía fervientemente que la música debía estar en manos de quienes trabajaban con ellas.
Recuerdo y legado
Fue una verdadera pionera que hizo su propio camino con talento, inteligencia y enorme dedicación. Su vida y sus logros fueron extraordinarios teniendo en cuenta el tiempo en que vivió, una época plagada de prejuicios y preceptos sociales que ella supo sortear gracias a su talento y tenaz dedicación.
Hoy, su nombre no es solo un recuerdo: la Escuela Superior de Música de Concepción del Uruguay (parte de la UADER) lleva su nombre, rindiendo homenaje a la mujer que, desde la costa del Uruguay, se animó a tomar la batuta para cambiar la historia de la música nacional. También, una calle de la ciudad de Paraná la recuerda, en el barrio Lomas del Mirador.
Marcela Méndez, música, docente, escritora, es una de sus mayores difusoras, habiendo escrito ya dos libros sobre su vida. En su página se encuentra una reseña muy completa, de la cual hemos tomado algunos datos:
https://www.mendezmarcela.com.ar/mujeres-admirables/celia-torra/
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