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¿Y ahora qué hacemos? El "vacío post Mundial" a casi una semana de la final, medido por un estudio de la UBA

¿Y ahora qué hacemos? El "vacío post Mundial" a casi una semana de la final, medido por un estudio de la UBA
Extrañamos las rutinas, la adrenalina y la excusa de juntarnos.

Esta fue una semana difícil para los argentinos, no solo para los futboleros. El Mundial terminó como no lo esperábamos y encima, nos dejó un gran vacío de repente. Después de 39 días de partidos, cábalas, reuniones con amigos, grupos de WhatsApp que no paraban de sonar y una rutina organizada alrededor de la Selección Argentina, el Mundial 2026 terminó. Y para muchos argentinos dejó una sensación difícil de explicar: una mezcla de nostalgia, desorientación y vacío que comenzó apenas sono el pitazo final de la definición ante España.

Aunque pueda parecer una exageración, especialistas aseguran que se trata de una reacción habitual cuando finaliza un acontecimiento que concentra durante varias semanas la atención, las emociones y buena parte de la vida cotidiana. Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la UBA ayuda a dimensionar el fenómeno. 

La encuesta reveló que para el 82% de los consultados era "importantísimo" o les importaba "mucho" que Argentina conquistara la Copa del Mundo. Además, casi un tercio aseguró que comenzaba a vivir los partidos varias horas antes del inicio, mientras que uno de cada cinco confesó sentir que "jugaba desde afuera" y que le costaba concentrarse en otras actividades durante el torneo. 

Un mes en el que todo giró alrededor del Mundial

Entre el 11 de junio y el 19 de julio, la Copa del Mundo se convirtió en tema obligado de conversación. Hubo reuniones familiares, almuerzos organizados según el horario de los partidos, oficinas que bajaban el ritmo cuando jugaba la Selección, álbumes de figuritas, Prode, memes y una actividad constante en las redes sociales.

A diferencia de otros torneos, Argentina llegó hasta el último día de competencia. Eso hizo que la intensidad emocional se mantuviera durante todo el Mundial y que el regreso a la rutina fuera mucho más abrupto. "No es solamente que terminó un campeonato. También desapareció una rutina compartida que generaba expectativas todos los días", explican especialistas consultados sobre el fenómeno. 

La Selección, por encima de los clubes

La encuesta también mostró otro dato que refleja el lugar que ocupa la Selección en la sociedad argentina. El 86% de los consultados respondió que le resulta más importante que Argentina gane un Mundial antes que un campeonato de su propio club. Entre las emociones asociadas a una posible consagración aparecieron la alegría, el orgullo colectivo, la sensación de unidad y hasta la idea de encontrar un motivo de alivio en medio de las dificultades económicas y sociales. 

El duelo de volver a la normalidad

Psicólogos explican que el llamado "vacío post Mundial" no constituye un problema de salud mental, sino una respuesta emocional esperable después de un período de alta intensidad. Durante varias semanas el cerebro recibe estímulos permanentes: expectativa, adrenalina, celebración, frustración y recompensas emocionales casi diarias. Cuando todo eso desaparece de golpe, muchas personas experimentan una sensación de desmotivación o de que "falta algo" en la rutina. 

En redes sociales esa percepción se multiplicó con miles de mensajes que hablaban del "síndrome post Mundial", del regreso a la vida real o de la dificultad para encontrar un tema que reemplazara la conversación futbolera. Muchos sostienen que por eso se multiplicaron las teorías conspirativas sobre la final, porque necesitábamos hablar del Mundial aunque sea a través de ideas delirantes. 

¿Cuándo vuelve la ilusión?

La buena noticia para los fanáticos es que el calendario futbolístico no se detiene. En las próximas semanas regresarán los torneos locales, las competencias internacionales de clubes y las Eliminatorias Sudamericanas. Sin embargo, para muchos hinchas nada reemplaza a una Copa del Mundo. Habrá que esperar cuatro años para volver a vivir esa experiencia colectiva que, durante poco más de un mes, logra algo poco frecuente en la Argentina: que millones de personas hablen de lo mismo, sientan lo mismo y, por un rato, vuelvan a decir "nosotros".