A pesar de las demoras por la humedad del suelo, las máquinas avanzan sobre la oleaginosa en todo el territorio provincial. Los primeros rindes de soja de segunda muestran un promedio inicial de 2.200 kilos por hectárea, aunque la labor recién comienza.
5 de abril de 2026
El avance de las cosechadoras en Entre Ríos muestra un ritmo diferenciado según el tipo de planteo. En el caso de la soja de primera, se logró cubrir el 15% de las 452.100 hectáreas sembradas en esta campaña. Según el reporte del Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), las condiciones de alta humedad en los granos y el estado de los suelos tras las lluvias obligaron a pausar las tareas en departamentos del centro provincial.
En cuanto a la soja de segunda, la trilla apenas alcanza el 4% de la superficie total en la provincia. Los primeros lotes recolectados arrojan un rinde promedio de 2.200 kilogramos por hectárea, cifra que el SIBER considera alentadora pero que deberá consolidarse a medida que se generalicen los trabajos en las zonas con mayor potencial productivo. Actualmente, el 80% de estos cuadros se mantiene en niveles buenos a muy buenos.
La preocupación de los productores entrerrianos persiste por el estado de los caminos rurales secundarios y terciarios. La red vial es fundamental para el retiro de la producción hacia los acopios, y se aguardan días de sol pleno que permitan bajar la humedad del grano en pie para evitar costos adicionales de secado y facilitar el tránsito de los equipos pesados.
Panorama en la Zona Núcleo
Más allá de los límites provinciales, la cosecha en la zona núcleo argentina tomó un ritmo vertiginoso, logrando superar la barrera del primer millón de hectáreas trilladas. Las condiciones de piso mejoraron significativamente, permitiendo que las labores se concentren en los cuadros de soja de primera, donde se reporta un progreso que ya supera el 20% de la superficie total.
Los rendimientos en esta región están superando las expectativas iniciales, con promedios sólidos de 44 quintales por hectárea y picos que alcanzan los 52 quintales en sectores del noreste bonaerense. Estos números representan una recuperación histórica tras la sequía del ciclo pasado, consolidando una campaña que devuelve el optimismo al sector productivo nacional por el volumen y la calidad del grano obtenido.
Sin embargo, los especialistas advierten que la soja de segunda en la región central enfrenta desafíos sanitarios por la presión de enfermedades de fin de ciclo y algunos focos de chinches. El éxito final de estos lotes dependerá de la estabilidad climática en las próximas semanas, necesaria para que la humedad del grano baje a niveles óptimos y se agilice la logística en las terminales portuarias.
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