El defensor del Pueblo de Paraná, Lisandro Amavet, expresó su preocupación por la situación ambiental y social del volcadero municipal y aseguró que el problema “no aguanta más”, sin una política pública sostenida que permita encontrar una solución de fondo.
17 de mayo de 2026
Durante una entrevista radial, Amavet recordó que existe un fallo judicial firme desde 2008 que obliga al Municipio a resolver los impactos ambientales generados por el basural a cielo abierto ubicado en la zona de barrio San Martín. Sin embargo, reconoció que, a más de 15 años de aquella resolución, el problema continúa sin una salida definitiva.
“Hoy el gran problema es el humo de Paraná”, afirmó el defensor, en referencia a las recurrentes quemas y a la contaminación que afecta tanto a vecinos cercanos como a distintos sectores de la ciudad. Según explicó, actualmente funciona una planta de tratamiento que procesa apenas una parte de los residuos que ingresan diariamente. “Trabaja con aproximadamente siete camiones de los casi 30 que se disponen por día”, detalló.
Amavet señaló que la problemática se volvió mucho más compleja en los últimos años debido a la situación social y económica. Indicó que cada vez más personas sobreviven del reciclado informal y trabajan directamente sobre la basura que llega al predio. También mencionó la presencia de niños, accidentes vinculados a personas que se cuelgan de los camiones y el crecimiento del consumo problemático de drogas en la zona.
El defensor explicó que actualmente existe una mesa de trabajo integrada por organismos municipales, provinciales, entidades ambientales y representantes judiciales, creada a partir de la ejecución de la sentencia judicial. Allí participan áreas ambientales, fiscalías de Estado y organizaciones ecologistas.
No obstante, consideró que hasta ahora no hubo continuidad en las políticas públicas vinculadas al tratamiento de residuos y la educación ambiental. “Retrocedimos en separación en origen y educación ambiental”, lamentó, y remarcó que reducir la cantidad de residuos que llegan al volcadero sería clave para disminuir el impacto ambiental.
Amavet también puso en duda la viabilidad de trasladar el volcadero a otro punto de la ciudad y aseguró que actualmente “no existe consenso social” para instalar una nueva planta o un relleno sanitario cerca de zonas habitadas.
En ese sentido, opinó que la solución debería construirse junto a los vecinos de barrio San Martín y mediante un trabajo articulado entre el Estado, universidades e instituciones técnicas. Además, cuestionó la falta de continuidad de políticas entre distintas gestiones municipales. “Es una muestra de la incapacidad de la política local de no haber encontrado una solución real en 17 años”, afirmó. El problema del volcadero, sostuvo, debe ser una prioridad para toda la dirigencia política y social.
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