Investigadores del Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnología a la Producción (CICyTTP) de Diamante avanzan en un proyecto que promete revolucionar la industria del envasado. El equipo científico logró desarrollar polímeros biodegradables utilizando como materia prima la cáscara de arroz, un subproducto que abunda en la región y que habitualmente se descarta.
27 de mayo de 2026
Este avance científico no solo ofrece una alternativa ecológica a los plásticos derivados del petróleo, sino que también otorga un nuevo valor económico a los residuos agrícolas. Actualmente, los especialistas trabajan en la fase de escalabilidad para que pequeñas y medianas empresas locales puedan implementar este bioplástico en envoltorios y envases sustentables, posicionando a Entre Ríos como referente en bioeconomía.
El proceso técnico consiste en la extracción de celulosa y sílice de la cáscara, componentes que luego se procesan para obtener una película resistente y flexible. Al ser de origen orgánico, estos envases se degradan en cuestión de meses bajo condiciones de compostaje, a diferencia de los cientos de años que requiere el plástico convencional. De esta manera, el polo científico de Diamante responde a una demanda global de materiales que no contaminen los cursos de agua ni los suelos de la provincia.
Qué son los bioplásticos y en qué otros lugares se están desarrollando
Los bioplásticos son materiales elaborados a partir de recursos naturales renovables, como almidón, celulosa, residuos agrícolas o proteínas vegetales, y representan una alternativa sustentable a los plásticos tradicionales derivados del petróleo. Su principal ventaja es que pueden biodegradarse en períodos mucho más cortos y reducir el impacto ambiental generado por los residuos plásticos convencionales. Además, muchos de estos desarrollos se basan en el aprovechamiento de desechos agroindustriales, dentro del concepto de economía circular.
En Argentina existen distintos proyectos científicos vinculados al desarrollo de bioplásticos y biomateriales sustentables. En Misiones, investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Misiones trabajan con residuos forestales, aserrín de pino y bagazo de caña de azúcar para producir biocompuestos biodegradables e incluso materiales para impresión 3D. En Córdoba, científicos desarrollaron embalajes biodegradables para alimentos a base de proteína de soja, mientras que en Santa Fe y Mendoza avanzan investigaciones con biomateriales obtenidos de residuos agrícolas y polímeros biodegradables aplicados a envases, agricultura y manufactura sustentable.
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